Para los estadounidenses -y de rebote para el mundo por las repercusiones- hay dos preocupaciones, el desfase presupuestario de Estados Unidos que se ha agravado desde que Donald Trump regresó a la oficina Oval, con una deuda superior a los 40 mil millones de dólares -la más grande en la historia- y la salud del mandatario.A pesar de que Trump cacaraquea que la economía está “como nunca”, la realidad es que el gobierno gasta más, el costo de vida se ha encarecido, se elevan las tasas de intereses para préstamos hipotecarios y créditos en general, se reduce la inversión pública y se frena el crecimiento de los salarios. Aquí no hay nada que hacer, porque con los caprichos de Trump de gastar desproporcionadamente en la injustificada guerra en Irán, las disminuciones de ingresos por la devolución de los famosos aranceles y las rebajas fiscales que se le ocurrió programar, tienen a la economía al punto del colapso, dicen los enterados en asuntos económicos, y de ahí la consecuencia -entre otras cosas- de un dólar fuerte y un peso mexicano fortalecido.Y sobre la salud del mandatario, a pesar de que él mismo dice tener una “excelente salud”, desde hace algunos meses ha sido muy obvio como se han visto disminuidas las condiciones de Trump, por lo que surgen muchas las dudas. Su manera de caminar, la manera de ascender y descender las escaleras del avión, los moretones en sus manos, la hinchazón de sus pies y sobre todo, los episodios que tiene para mantenerse despierto cuando está sentado en las reuniones, hacen pensar que no todo está bien con su salud. Pero aquí sí se puede hacer algo. La Enmienda 25 de la Constitución da poder al Congreso a formar un panel -fuera del poder ejecutivo- para evaluar la salud y aptitud del presidente, que ya se ha intentado recientemente, pero que no ha procedido en el legislativo por la mayoría republicana que considera que no es necesario.La semana pasada el doctor Jonathan Reiner, catedrático de medicina y cirugía de la Universidad George Washington -quien fue el cardiólogo del vicepresidente Dick Cheney en la administración de George W Bush- escribió un artículo en el periódico The New York Times bajo el título “Trump no luce bien y deberíamos saber por qué”, señala que “Eso es un error” no conocer las condiciones médicas reales del presidente Trump, “... los miembros del ejército, los agentes del Servicio Secreto, los pilotos comerciales, los conductores de autobuses escolares y controladores aéreos deben demostrar periódicamente que están lo suficientemente bien como para realizar su trabajo… Estados Unidos no tiene un rey. Es una democracia representativa, el pueblo debe tener confianza en la salud de su líder y en la capacidad del líder para guiar a la nación”. ¿Nos debe preocupar la salud de Trump?Usted, ¿qué opina?