El viernes pasado, el presidente Donald Trump andaba de buen humor, y en dos eventos le salió lo “chistosito” y lo “mentirosillo”, antes de conocer los resultados de una encuesta que debieron de haberle borrado la sonrisa de la cara y seguramente lo han puesto a meditar muy seriamente que se le está “volteando el chirrión por el palito”.Primero, en su intervención en el Foro de Inversión Saudí, dijo que en enero de 2025 recibió una supuesta llamada telefónica de Claudia Sheinbaum para preguntarle sobre el cambio de nombre del Golfo de México a Golfo de América. “La presidenta me llamó. Es una persona muy agradable, me cae muy bien… Es una mujer muy elegante, tiene una voz hermosa, me dijo: ‘Presidente, dígame, esto no es cierto, ¿verdad?’ Y yo le dije, ‘No, no. Sí es cierto’”, comentario que provocó algunas sonrisas entre los asistentes.Y, segundo, durante una reunión con su gabinete, aseguró que hoy la comunidad hispana lo respalda más que cuando fue electo a la presidencia en la última elección. “A mí me fue de maravilla con el voto hispano. Obtuve un apoyo tremendo entre los hispanos. A los hispanos les caigo bien (?), y ellos me caen bien a mí (?)… Son gente inteligente y tienen sentido común”, aseguró.Yo dudo que la presidenta Sheinbaum le haya llamado a Trump para preguntarle sobre una decisión que, para empezar, no le corresponde a Trump tomar, como es el caso de cambiarle el nombre al Golfo de México, ya que un cambio de esa naturaleza se hace por consenso internacional y se gestiona a través de la Organización Hidrográfica Internacional (OHI). Y, respecto a que los hispanos lo apoyan y les cae bien, sobran argumentos y ejemplos para demostrar completamente lo contrario.Precisamente, el mismo viernes se dio a conocer una encuesta —ni más ni menos— de la cadena Fox News —cadena de noticias “eco” de la Casa Blanca y promotora de la campaña trumpista Make America Great Again (MAGA)—, que revela que Donald Trump tiene un 59 por ciento de desaprobación entre la ciudadanía, además de que ha perdido un significativo apoyo entre los mismos republicanos, independientes y entre los hispanos. Los números de la estadística muestran que a los ciudadanos estadounidenses no les gusta el rumbo que lleva el país, ni las perspectivas económicas de los principales indicadores, además de que no están de acuerdo con el manejo de los conflictos internacionales.Así que sus pinceladas de “buen humor” a costa de Sheinbaum para hacerse el “chistosito” y las “mentirillas” de un falso apoyo hispano no concuerdan con una encuesta que revela que quien despacha desde la Oficina Oval está “desaprobadito”.Usted, ¿qué opina?daniel.rodriguez@dbhub.net