Una triste noticia para la cultura, el mundo de las letras y el pensamiento crítico circuló el pasado 17 de agosto: el cierre de Editorial Era por motivos económicos y cambios en el ecosistema de la producción y consumo de libros en el país. Al día siguiente, la misma Editorial Era precisó la versión: no se trataba de un cierre completo sino que “Ediciones Era reduce al mínimo sus operaciones”. Como sea, es una pésima noticia para el mundo editorial de México y, en cierta medida, para el mundo de la cultura en idioma español. Ediciones Era fue fundada el 5 de agosto de 1960 por Vicente Rojo, Neus Espresate, Tomás Espresate, José Azorín, Pilar Alonso y Carlos Fernández del Leal y desde su fundación hace 66 años publicó libros de novela, poesía, cuento, crónica, historia, ciencias sociales, arte y libros para niños y jóvenes. Y tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), publicó la revista “Chiapas” dedicada al pensamiento crítico, de izquierda, de antropología y del movimiento indígena de México y el mundo. En su extenso catálogo de casi mil 200 títulos, Ediciones Era publicó a los principales escritores mexicanos como Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo y muchos otros que son ya autores clásicos de la literatura y el pensamiento crítico mexicano.Personalmente puedo decir que los libros de Ediciones Era marcaron mi formación de juventud. Ediciones Era publicó en 1971 “La Noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska, que es quizá la crónica más conocida tanto del movimiento estudiantil-popular de 1968 y la masacre del 2 de octubre de ese año. De Era es también el libro “Los días y los años”, del escritor tapatío Luis González de Alba y quien fue uno de los dirigentes del movimiento de 1968 como representante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM ante el Consejo Nacional de Huelga. En “Los días y los años”, González de Alba no solo narró parte del movimiento estudiantil y la represión, sino la vida cotidiana de los dirigentes estudiantiles detenidos en la cárcel de Lecumberri. De Ediciones Era son también los libros del escritor y militante de izquierda, José Revueltas, también detenido en 1968 y encarcelado en Lecumberri. De Revueltas es otro clásico de los disidentes encarcelados por el Estado mexicano, como lo es “Los muros de agua”, sobre los presos en las Islas Marías. Pero Ediciones Era no sólo es una editorial crucial para la literatura mexicana, también para la latinoamericana. Era publicó la primera edición de “Recuerdos de la muerte”, del escritor y militante peronista argentino Miguel Bonasso, un libro que narra a los “chupados”, es decir los disidentes detenidos por la dictadura militar argentina de 1976 en la ESMA, una institución de la Marina especializada en reprimir y torturar a militantes de organizaciones de izquierda. Más allá de la literatura, Ediciones Era publicó importantes libros de historia y antropología como “Pueblos y culturas de Mesoamérica”, del antropólogo estadounidense Eric Wolf, que es, probablemente, el mejor compendio para comprender a los pueblos originarios de antes de la conquista. En una magistral síntesis, Eric Wolf analiza las condiciones materiales y ecológicas para explicar el surgimiento de las notables civilizaciones mesoamericanas. Pero más allá de los gustos personales, el anuncio de Ediciones Era de “reducir al mínimo sus operaciones” generó una alarma en el mundo editorial y de la cultura mexicana, pues es un síntoma de la crisis que atraviesa la industria editorial. En su comunicado del pasado 18 de agosto, Ediciones Era señaló: “El mundo cambió. La pandemia transformó de raíz el ecosistema del libro en México: las formas de vender, de comprar, de leer y de acompañar a los lectores dejaron de ser las que conocimos durante décadas. Nosotros lo intentamos todo para adaptarnos, pero llegó el momento de reconocer que el equilibrio que sostenía nuestro modo de hacer libros ya no existe”. Lo que sigue para Era es que habrá ventas de catálogo especiales y en ferias de libro de todo el país. Pero fue tal el impacto de este anuncio que ayer la Presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema en la conferencia mañanera, y anunció que verá de qué modo el Gobierno mexicano puede ayudar al sostenimiento de esta importante editorial. “No es buena noticia que se cierre una editorial. Vamos a ver cómo podemos apoyar”, dijo la Presidenta y anticipó que le pediría a la secretaria de Cultura que contacte a la editorial y conozca directamente las necesidades que enfrenta, y resolver qué tipo de apoyo se le puede ofrecer. Por el bien de la literatura, la cultura y el pensamiento crítico, que este no sea el adiós de una Era.