Sábado, 22 de Agosto 2026

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Las dos piernas y el triángulo de la Presidenta

Por: Erika Loyo Beristán

Las dos piernas y el triángulo de la Presidenta

Las dos piernas y el triángulo de la Presidenta

Desde el problema de Rubén Rocha Moya, la Presidenta de México se encuentra “descolocada” cada mañanera. Se le ve continuamente irritada por ciertos temas, específicamente los que tienen que ver con la relación Estados Unidos-Narcoterrorismo-Narcopolítica, una suerte de triángulo ante el cual reacciona con un dejo de molestia y una pésima ironía. La Presidenta intenta jugar en medio de los ejes de su equilibrio en donde el juego de Estados Unidos es la apuesta por el desgaste político-emocional de Claudia Sheinbaum y su Gobierno, porque lo que ha ocurrido en los últimos meses va para largo y “rellenen su bote de palomitas”. 

Cualquiera pensaría que lo sensato sería entregar a todos los miembros de su partido que han sido oficialmente colocados en la mira de Estados Unidos por diversas razones. El problema de la Presidenta es que si los entrega, se queda sin su base política que es su soporte para respaldar su proyecto de país, así como sus decisiones y reformas políticas. Digamos que Morena es la pierna izquierda de la Presidenta, una de sus bases de indispensable equilibrio.

Ahora enfrenta el drama de la quitada de visa de Andrés López Beltrán, el mirrey de México, cosa que no es un asunto de Estado, sino un tema político, aunque este mirrey quiera por todos los medios convertirlo en un tema de decisiones de Estado. El junior de Tabasco no entra dentro de los intereses superiores de la nación, por eso es que la Mandataria solo puede tener una opinión y no una decisión de Estado. Andrés López Beltrán no representa la soberanía del país, nadie tendría que defenderlo por no poder entrar a Estados Unidos, pero para Morena, la retirada de visas no es un tema individual, sino de injerencia que vulnera la soberanía.

Si todas las acciones de Morena pretenden caer en discursos de soberanía, entonces a la Presidenta no le dará la vida política para pedir “pruebas” en un gesto de empatía y defensa de su movimiento. Pero las personas no son el Estado, mucho menos la soberanía, por muy hijos de quien sean. 

En la antesala de las elecciones intermedias de 2027, Morena tiene a la Presidenta en una encrucijada muy dolorosa. A por más de un mes de cumplir dos años en el Gobierno, solo los tres primeros meses fueron de alegría y orgullo, después de ello, no ha tenido descanso entre miles de problemas que complican su agenda y su proyecto de nación; y todos atraviesan a la base del movimiento que la llevó al poder y con el cual no puede enfrentarse. 

¿Sobre qué o quiénes entonces se fortalece Claudia Sheinbaum? Al parecer, todo apunta a Omar García Harfuch, su secretario de Seguridad que se ha convertido en su segundo pilar de equilibrio para su proyecto y decisiones. Esta semana, durante un evento anual de la DEA llevado a cabo en Buenos Aires, Argentina, así fue demostrado. Para el Secretario solo hubo elogios, ovaciones, reconocimientos y aplausos. Sobre Harfuch, es que la Presidenta ha descansado su pie derecho para tener cierta estabilidad ante el triángulo de problemas que enfrenta. 

Es su pierna derecha la que le sostiene el equilibrio y no, no es un tema ideológico, es solo el tema anatómico del equilibrio. Harfuch ha mostrado bajar los índices de homicidios dolosos sin saber aún, de manera clara, cómo es que lo ha hecho y con qué estrategias. Mantiene una excelente relación con Estados Unidos, su gobierno y todas sus agencias porque ha cumplido con casi todos sus deseos, o bien, ha demostrado cómo negociarlos para, al mismo tiempo, proteger a la Presidenta. 

El Estado que gobierna Sheinbaum es muy débil, así que ella sabe que su equilibrio depende de sus dos piernas. La debilidad del Estado la ha llevado a radicalizarse, a irritarse y a pensar que Morena, su base, es la representación pura del país. Morena la llevó al poder, a un costo muy alto pero ella, siempre lo supo.

Parte de esta tragedia es que, en México, el vacío de la oposición lo llena Estados Unidos y eso es denigrante. Nuestro Estado se encuentra más debilitado que nunca y desde dentro del Estado, nada parece cambiar. El Gobierno está paranoico ante un Estado desmantelado y que no funciona. Nuestro futuro está en el Gobierno y la política, cosa que hoy depende de la relación de la Presidenta con Morena y el triángulo de Estados Unidos. Aprendamos a separar Estado de gobierno. Al Estado, debemos fortalecerlo juntos, el gobierno toma sus decisiones con sus propias consecuencias. Morena fue construyendo su propia tumba individual, no la de un país, no la de un Estado.

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