Sábado, 16 de Mayo 2026

Documentos de Estados Unidos confirman cuánto pagaban "Los Chapitos" por protección de operativos

La red de corrupción salpica a exfuncionarios clave de Sinaloa, quienes permitían la fuga de criminales y el libre tránsito de drogas sintéticas

Por: Judith Montserrat Martínez Orozco

Estados Unidos confirmó que la facción criminal pagaba sobornos mensuales de hasta 100 mil dólares a altos mandos de seguridad. ESPECIAL/PEXELS

Estados Unidos confirmó que la facción criminal pagaba sobornos mensuales de hasta 100 mil dólares a altos mandos de seguridad. ESPECIAL/PEXELS

El Departamento de Justicia de Estados Unidos destapó la red de corrupción que garantizaba la impunidad del Cártel de Sinaloa al revelar los montos exactos que "Los Chapitos" pagaban a funcionarios mexicanos

Los fiscales presentaron un expediente ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York que detalla cómo esta facción criminal compró la lealtad de policías, fiscales y secretarios de seguridad. Esta estrategia permitió a los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán operar con total libertad, traficar toneladas de fentanilo y evadir la acción de las fuerzas armadas mediante el pago sistemático de sobornos millonarios.

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Los líderes criminales ejecutaban este esquema de sobornos con una precisión corporativa y un descaro absoluto. Cada mes, la cúpula de "Los Chapitos" enviaba una caja repleta de dinero en efectivo directamente al jefe de plaza de Culiacán

El paquete incluía una lista escrita a mano con los nombres, los cargos públicos y las cuotas exactas que los operadores debían entregar a cada funcionario corrupto. Este método rudimentario pero efectivo aseguraba la llegada del dinero a los bolsillos correctos para mantener el control territorial en Sinaloa.

La “narconómina” al descubierto: nombres y cifras exactas

Los documentos judiciales exponen cuotas específicas que oscilaban entre los 30 mil y los 300 mil pesos mensuales para los mandos locales. Dámaso Castro Zaavedra, exvicefiscal de Sinaloa identificado con el alias 'Culiacán Regio', cobraba 200 mil pesos cada mes por frenar investigaciones. 

     

Por su parte, Marco Antonio Almanza Áviles y su sucesor Alberto Jorge Contreras Núñez, exjefes de la Policía de Investigación conocidos bajo la clave 'R1', recibían 300 mil pesos mensuales. A cambio de este dinero, los funcionarios ordenaban la liberación inmediata de los traficantes detenidos y bloqueaban cualquier intento de desmantelar las operaciones del grupo.

El caso más alarmante del expediente involucra a Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, quien presuntamente cobraba más de 100 mil dólares mensuales. Las autoridades estadounidenses documentaron que este exfuncionario alertó a los criminales sobre al menos 10 operativos dirigidos contra laboratorios clandestinos de drogas sintéticas durante el año 2023. 

Sus avisos oportunos daban el tiempo suficiente para que los sicarios evacuaran las instalaciones, retiraran la evidencia y escondieran los precursores químicos antes de la irrupción militar en la zona.

     

El modus operandi para burlar a la justicia

Estos sobornos compraban mucho más que silencio; adquirían ventajas tácticas invaluables contra las fuerzas federales. Los funcionarios en nómina filtraban información confidencial sobre cateos, investigaciones en curso y movimientos estratégicos de la Marina y el Ejército. 

Esta red de protección institucional explica cómo "Los Chapitos" lograron expandir su imperio criminal y mantener sus laboratorios de fentanilo operando a máxima capacidad, burlando sistemáticamente los esfuerzos de seguridad nacional e internacional.

 ¿Por qué Estados Unidos acelera la cacería ahora?

Washington intensificó esta ofensiva judicial como respuesta directa a la crisis de salud pública que el fentanilo provoca en su territorio y a la reciente reconfiguración del poder en el narcotráfico. 

La captura de Ismael "El Mayo" Zambada fracturó los pactos internos del Cártel de Sinaloa, creando una ventana de oportunidad para que las agencias estadounidenses golpearan la estructura financiera y política de sus rivales. 

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Estados Unidos ya no busca únicamente capturar a los capos en operativos armados, sino destruir el escudo político que les permite sobrevivir, apuntando directamente a los funcionarios que facilitan sus crímenes.

Este nivel de infiltración institucional recuerda inevitablemente al caso del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, a quien un juez en Nueva York condenó por proteger al mismo cártel décadas atrás. 

Sin embargo, la actual acusación demuestra una evolución en el modelo criminal: "Los Chapitos" perfeccionaron la compra de autoridades a nivel local y estatal para blindar su principal centro de operaciones. Al exponer esta "narconómina", el gobierno estadounidense aplica una táctica de presión máxima para obligar a los exfuncionarios detenidos a cooperar y testificar contra los líderes del cártel y sus protectores políticos de más alto rango.

JM

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