Aunque la reunión del G7 mantiene relevancia en la discusión internacional, el tema que concentra la atención en el contexto actual es el aparente acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, consideró Eduardo González, académico del Tecnológico de Monterrey.Para el especialista en relaciones internacionales, este hecho ha terminado por colocarse por encima de los asuntos propios de la cumbre, entre los que, hasta ahora, se han abordado temas como las crisis geopolíticas más urgentes, la estabilidad de la economía mundial y la cooperación en salud pública.Eduardo González explicó que el encuentro se desarrolla en medio del anuncio de un supuesto pacto entre ambas naciones, en un escenario que además involucra la postura de Israel y otros conflictos internacionales que siguen abiertos. A esto se suman las diferencias que persisten entre los propios integrantes del grupo respecto a la estrategia que debe seguirse en Medio Oriente, así como las dudas que, dijo, continúan creciendo dentro de Europa respecto a Estados Unidos."Las reuniones del G7 sí son importantes, desde luego, pero ya no tienen el impacto que tenían hace algún tiempo. La reunión se da efectivamente en el marco del aviso del supuesto pacto ya de paz, acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos, con la negativa de Israel. Pero además, Donald Trump comenta que así como acabó con la guerra de Irán, que, por cierto, él comenzó, ahora va a acabar con la guerra de Ucrania y con la guerra en Líbano", dijo el académico del TEC de Monterrey.Eduardo González señaló que el eventual cese de hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz representan los principales efectos inmediatos del acuerdo, debido a la importancia estratégica de esa ruta para el comercio y el transporte energético mundial. Consideró que el resultado de las negociaciones devuelve al escenario internacional a una situación similar a la que existía antes de la escalada más reciente del conflicto."Pudiéramos cerrar con el marco o el acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos, que lo único que hace es regresar a Trump al mundo que teníamos antes del 28 de febrero de este año, es decir, un estrecho abierto, un acuerdo para no desarrollar o no usar la energía atómica en armas que ya se había firmado entre Irán y Barack Obama y que Trump en la primera presidencia lo echó para abajo", explicó. Añadió que, si bien México no forma parte del bloque del G7, nuestro país podría ver beneficios indirectos derivados de la reapertura del estrecho de Ormuz y de una mayor estabilidad en los mercados energéticos, los efectos positivos no se limitan al precio del petróleo, sino que alcanzan al conjunto de las economías que dependen del comercio internacional."En un principio, si la mezcla mexicana se va para arriba, bueno, pues sí tenemos mucho más ingreso por eso, pero también se paga por otras cosas que México no produce. Entonces, a mí me parece que el que se abra de nueva cuenta el estrecho, por supuesto que viene a beneficiar no solamente a México, sino a las dos economías de esta área que forman el T-MEC, que son Estados Unidos y Canadá", añadió.Por último, Eduardo González consideró que el principal efecto del acuerdo es la reducción de tensiones a nivel global, más allá de beneficios específicos para algún país, en un momento en que la estabilidad económica y política internacional continúa siendo un factor de preocupación. "No hay algo que haya un beneficio directo; más bien es un beneficio global el que la guerra se suspenda y el estrecho de Ormuz vuelva a funcionar como estaba haciéndolo hasta el 27 de febrero de este año", finalizó el especialista.La inclusión de la crisis entre Estados Unidos e Irán en la cumbre del G7 que culmina este miércoles responde a la inmediata activación del foro ante un conflicto geopolítico que amenaza de forma directa la estabilidad macroeconómica global. El anuncio de un acuerdo preliminar para cesar las hostilidades y abrir una tregua de negociación colocó el tema en el centro de la agenda de los mandatarios asistentes, quienes evaluaron el impacto del levantamiento de sanciones y el futuro del programa nuclear iraní.El principal interés económico del bloque se concentró en la reapertura del estrecho de Ormuz tras el bloqueo naval, una vía marítima crucial cuya parálisis afectaba los precios internacionales de la energía y las cadenas de suministro. Para dar viabilidad al proceso de pacificación regional, la presidencia francesa sumó a las deliberaciones a actores clave de Medio Oriente, como el Emir de Qatar y el presidente de los Emiratos Árabes Unidos.El Grupo de los Siete (G7) es un foro internacional que reúne a Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, además de contar con la participación permanente de la Unión Europea. Nacido en la década de 1970 como un espacio de diálogo informal para responder a las crisis financieras del momento, el bloque agrupa hoy a siete de las democracias con mayor capacidad económica, militar y tecnológica global. Aunque sus acuerdos y comunicados finales no son leyes obligatorias ni jurídicamente vinculantes, la influencia política de sus miembros marca la pauta de la agenda macroeconómica y diplomática internacional.***Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de Whatsapp***OB