El Congreso de Estados Unidos aprobó el primer gran paquete de sanciones contra Rusia desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, una ofensiva destinada a golpear las fuentes de financiación de la guerra en Ucrania que incluye la amenaza de aranceles de hasta 100% contra los principales compradores de petróleo y gas ruso.Moscú reaccionó de inmediato y calificó la medida como una “acción hostil”, advirtiendo que su aplicación dificultará los esfuerzos para alcanzar una solución negociada al conflicto ucraniano.La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, aprobó el paquete por 262 votos contra 159 y lo envió al escritorio de Trump, quien anticipó que lo firmará.El Senado ya había dado luz verde en agosto por una abrumadora mayoría de 86 a 11. La legislación se llama “Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026” La legislación impone sanciones contra Putin, altos funcionarios rusos, oligarcas, bancos e instituciones financieras, además de empresas y personas extranjeras que colaboren con los sectores energético y de defensa de Rusia o ayuden a Moscú a evadir las restricciones occidentales.El texto contempla excepciones para países cuyas compras representen menos del 15% de las exportaciones rusas de gas natural y que estén adoptando medidas significativas para reducir esas importaciones.El proyecto incorpora además una prórroga por cinco años de la Iran Sanctions Act, que restringe la financiación de los sectores energético y armamentístico iraní.La inclusión de Irán formó parte de las negociaciones que permitieron obtener el respaldo de la Casa Blanca a una iniciativa que permaneció bloqueada durante meses.EFE La denominada “Lindsey O. Graham Sanctioning Russia and Iran Act of 2026” lleva el nombre del senador republicano Lindsey Graham, fallecido el 11 de julio, quien durante más de un año impulsó y negoció la legislación. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos reunió el pasado miércoles a representantes de instituciones financieras de todo el mundo para compartir información destinada a cortar los flujos de ingresos y las redes de adquisición vinculadas al Gobierno de Irán, dentro de su operación para aislar económicamente a Teherán.La reunión fue organizada por la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, en inglés), dependiente del Tesoro. Washington sostiene que las redes financieras son utilizadas para lavar dinero, adquirir armas y financiar actividades terroristas.Este operativo se suma así a la campaña de presión económica de Washington contra Teherán. CT