Donald Trump enfrenta uno de los momentos más difíciles de su segundo mandato. La contundente derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias lo dejó debilitado políticamente, bajo presión interna y con un margen de maniobra reducido ante un Congreso que, según los resultados reportados, estará controlado por los demócratas durante los últimos dos años de su administración.“No quiero estar simplemente sentado allí (en el Salón Oval) durante dos años vetando todo”, declaró Trump al medio estadounidense Politico, al reconocer las dificultades que supondrá gobernar frente a una oposición fortalecida y decidida a frenar parte de su agenda.Sin embargo, el mandatario dejó claro que no pretende adoptar una posición pasiva. Desde la cuenta oficial de la Casa Blanca en X se difundió una fotografía suya acompañada del mensaje: “Trump sigue siendo su presidente”.Trump también reconoció que la guerra iniciada contra Irán en febrero influyó en la derrota republicana, principalmente por el aumento de los precios de los combustibles y sus efectos sobre la economía estadounidense.Al ser cuestionado sobre las críticas del vicepresidente JD Vance al conflicto, consideró que sus señalamientos eran, “en gran medida, ciertos”, aunque minimizó el impacto económico al afirmar que la guerra provocó “un ligero aumento en el precio de la gasolina”.“Pero, al mismo tiempo, si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo, porque, a largo plazo, es la única solución. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”, sostuvo.El mandatario defendió así los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero, que desencadenaron un conflicto prolongado y afectaron el tránsito comercial por el Estrecho de Ormuz.Trump también evitó respaldar a Vance como eventual candidato presidencial republicano para 2028. “Veremos qué pasa. No sabemos quién se presentará. Hay mucha gente. Tal vez nadie lo haga. Tal vez él no se presente, no lo sé”, expresó.Los comicios se convirtieron en un voto de castigo contra la administración republicana, marcado por el descontento ante el costo de vida, el encarecimiento de los combustibles, la guerra contra Irán, las medidas migratorias y la política comercial.Aunque intentó desvincularse de los resultados, Trump quedó como el principal responsable político de una derrota que reconfigura el equilibrio de fuerzas en Washington.Agencias Aunque el recuento de votos de las elecciones intermedias todavía no concluye, la carrera por la Presidencia de Estados Unidos en 2028 ya comenzó.Los demócratas celebran sus victorias y buscan capitalizar el impulso electoral, mientras los republicanos enfrentan las consecuencias de una derrota que ha debilitado al presidente Donald Trump y complicado el panorama para quienes aspiran a sucederlo.Uno de los principales afectados es el vicepresidente JD Vance, considerado hasta ahora uno de los favoritos para obtener la candidatura republicana. Su cercanía con Trump, que anteriormente representaba una fortaleza política, podría convertirse en un obstáculo ante el desgaste de la administración.Aunque los estadounidenses apenas comienzan a asimilar los resultados de los comicios, los posibles aspirantes a la Casa Blanca tienen incentivos para acelerar sus preparativos, en una contienda que se anticipa competida dentro de ambos partidos.Entre los demócratas, el senador de Arizona Mark Kelly y el gobernador de Kentucky Andy Beshear ya han sostenido conversaciones preliminares con posibles integrantes de sus equipos de campaña.El partido cuenta, además, con varios gobernadores que fortalecieron su proyección nacional durante la jornada electoral.Wes Moore, de Maryland, y JB Pritzker, de Illinois, obtuvieron victorias contundentes para la reelección, mientras que Gavin Newsom, gobernador saliente de California, ha buscado ampliar su influencia mediante el respaldo a candidatos demócratas en distintos estados.Newsom también desempeñó un papel relevante en la Proposición 50, impulsada como respuesta a la redistribución de distritos electorales promovida por los republicanos en Texas.Otro de los nombres que sobresalen es Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania, quien consiguió una victoria amplia en uno de los estados más disputados del país.Su desempeño coincidió con avances demócratas en la legislatura estatal y con la conquista de cuatro escaños adicionales en el Congreso, resultados que reforzaron su posición como posible aspirante presidencial.La nueva mayoría demócrata en el Senado también podría impulsar a otras figuras, entre ellas Jon Ossoff, de Georgia, y Abdul El-Sayed, senador electo por Michigan. CT