Siete días después de la operación militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, las consecuencias se empiezan a reflejar en los mercados energéticos y financieros internacionales, generando el cierre del estrecho de Ormuz y volatilidad en los precios del petróleo.El conflicto que inició con una ofensiva aérea contra objetivos militares iraníes ha despertado preocupación internacional ante el riesgo de interrupciones en el suministro energético, aumentos en los costos del transporte marítimo y presiones sobre los mercados financieros.La escalada ha representado un golpe estructural a la economía global. En Wall Street, el índice S&P 500 acumuló una caída del 4.2% esta semana, mientras que el oro alcanzó un nuevo máximo histórico de 2 mil 150 dólares por onza.De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés), el 80% del comercio mundial se transporta vía marítima. Esta tensión ha afectado rutas clave como la del Golfo Pérsico, ya que las primas de seguro de guerra para los buques que transitan la zona han aumentado niveles entre 0.2% y 0.7% del valor del barco, lo cual representa aumentos en millones de dólares para los viajes de buques petroleros y de carga. Estos incrementos logísticos se trasladan a otros sectores económicos como la manufactura, la petroquímica, la agricultura o el transporte, ya que el traslado marítimo es el encargado de movilizar cerca de 11 mil millones de toneladas de mercancía al año.Tan solo en esta primera semana del conflicto, Brent Crude Oil, el referente mundial para fijar los precios internacionales del petróleo, presentó un aumento cercano al 8%, mientras que el US Dollar Index incrementó alrededor del 1.5%, lo que indica que los inversionistas están buscando “activos refugio”.Para Víctor Olea, especialista en política y geopolítica internacional, este impacto a la estabilidad de la economía y los mercados puede seguir amplificando las vulnerabilidades que ya está enfrentando la economía internacional.“Cuando una crisis geopolítica se desarrolla en una región tan estratégica como Medio Oriente, los efectos no se limitan al precio del petróleo. Lo que ocurre es una reacción en cadena que atraviesa distintos frentes de la economía global: aumenta la volatilidad en los mercados financieros, suben los costos de transporte y seguros marítimos, se generan tensiones en las cadenas de suministro y crece la incertidumbre entre inversionistas y empresas. Si estas tensiones se prolongan, el resultado puede ser una combinación complicada para la economía mundial: mayor inflación, menor inversión y un crecimiento económico más débil”, enfatizó.El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas estratégicas más importantes para el comercio energético internacional. Cuenta con 33 kilómetros de ancho, por el cual transita el 21% del consumo mundial de petróleo, según datos de US Energy Information Administration.A principios de mes, Irán anunció el cierre del estrecho para poder escoltar a sus propios buques bajo fuego y mediante el uso de minas navales. Esto ha ocasionado la disminución de su tráfico en un 90%, provocando una crisis energética inmediata y el aumento de precios del crudo y gas natural. Sobre este riesgo logístico, Agustín Yañez, abogado en derecho mercantil internacional, analiza sobre este tema.“El Estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del sistema energético mundial. Incluso sin un bloqueo total, cualquier señal de tensión en esa ruta puede provocar aumentos inmediatos en los precios del petróleo y elevar los costos del transporte energético. Estamos ante un escenario de 'economía de guerra energética'. Si Irán logra sostener el desafío de escoltar sus buques bajo fuego, invalida las sanciones occidentales, pero si el estrecho se cierra definitivamente, el barril de petróleo podría buscar los 120 o 150 dólares en cuestión de días", refirió el abogado.Las consecuencias del conflicto han tenido repercusión de igual manera en los mercados financieros internacionales. Mientras que el dólar estadounidense registró un incremento del 1.5%, el peso mexicano registró una depreciación significativa del 2.8%, ya que el primero de marzo la paridad era de 17.31 pesos por dólar, y cerró la semana sobre los 17.80 pesos por dólar.Sofía Meza, especialista en relaciones económicas internacionales, señala que la semana estuvo marcada por el fenómeno “flight to quality” (vuelo a la calidad), además de señalar que estas fluctuaciones son comunes ante este tipo de conflictos.“Ante el estallido de un conflicto de esta magnitud, los inversionistas globales han liquidado masivamente sus posiciones en activos de riesgo como acciones y monedas de mercados emergentes, para refugiarse en el dólar estadounidense, considerado el activo más líquido y seguro del mundo en tiempos de guerra. Esto genera presión sobre monedas emergentes como el peso mexicano”, señaló.* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp * * *MB