El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el martes a su gobierno evaluar la posibilidad de imponer aranceles al cobre, un nuevo paso de la Casa Blanca para gravar una variedad de importaciones y reconfigurar el comercio global.Trump declaró que esta medida tendría un "gran impacto" antes de firmar la orden ejecutiva que instruye un análisis exhaustivo de las importaciones de cobre.Durante una llamada con los reporteros, Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca, explicó que la medida tiene como objetivo frenar la expansión del sector del cobre en China y abordar una vulnerabilidad más amplia en términos de seguridad nacional. Además, se busca revitalizar la minería, la fundición y la refinación del cobre dentro de Estados Unidos, teniendo en cuenta las posibles necesidades militares y tecnológicas. El presidente estadounidense ha subrayado en varias ocasiones que sus políticas comerciales buscan equilibrar las importaciones y exportaciones, de modo que Estados Unidos no enfrente déficits comerciales. No obstante, el país ya tiene un superávit con el cobre, exportando más de lo que importa, lo que ha llevado al gobierno a identificar un riesgo para la seguridad nacional basado en las previsiones de oferta y demanda.En 2024, Estados Unidos exportó cobre por un valor de 11 mil 300 millones de dólares, mientras que importó cobre por nueve mil 600 millones de dólares, según datos de la Oficina del Censo.El índice de minería de cobre, níquel, plomo y zinc de la Reserva Federal alcanzó su nivel más alto en 1998, pero desde entonces ha caído más de un 30%.Además de esta medida sobre el cobre, Trump ha retirado las exenciones a sus aranceles de 2018 sobre el acero y el aluminio, y ha anunciado planes para imponer aranceles del 25% sobre todos los productos importados de México y Canadá, así como gravar productos energéticos canadienses, como el petróleo y la electricidad, con un 10%. Trump también ha prometido un conjunto más amplio de aranceles para igualar las tarifas que, según él, otros países aplican a las importaciones estadounidenses, además de impuestos específicos sobre automóviles, chips de computadora y medicamentos.Estas políticas arancelarias, que podrían abarcar hasta 3 billones de dólares en importaciones, han generado preocupaciones entre los economistas sobre posibles aumentos en los precios y una desaceleración económica. Sin embargo, el cobre representa una parte relativamente pequeña del comercio global y, por sí solo, es poco probable que genere preocupaciones inflacionarias significativas. EE