Viernes, 16 de Octubre 2026

LO ÚLTIMO DE Ideas

Ideas |

El tapatío vale por tres

Por: Héctor Romero González

El tapatío vale por tres

El tapatío vale por tres

En tres días vivimos algunas de las mejores tradiciones de nuestra ciudad. El sábado gritamos durante el Clásico Tapatío y discutimos sobre cuál es el equipo más grande de Guadalajara. El lunes acompañamos a la Virgen en la Romería de Zapopan, desde Catedral.

Sin embargo, también sobrevivimos a otras costumbres cada vez más arraigadas y desafortunadas. Al bajar del coche debemos cargar con todos nuestros triques para que no nos roben; clavamos cuchillos en la tierra para que no se inunde nuestra calle; desconfiamos, desde hace meses y con razón, del agua que sale de la llave; y disfrutamos de las eternas peregrinaciones vehiculares sobre López Mateos.

Y, a pesar de todo, seguimos convencidos de que vivimos en la mejor ciudad de México.

Los tapatíos crecimos orgullosos de ser la segunda metrópoli más grande del país. Hasta que las cifras del INEGI nos demostraron que Monterrey nos había rebasado o “arrebasado”, diríamos algunos locales. Y, según las proyecciones, la brecha seguirá ampliándose.

A pesar de lo que digan las estadísticas demográficas, estoy seguro de que podemos seguir presumiendo de vivir en la segunda ciudad más importante del país y la que más se disfruta.

Habitar Guadalajara (porque los adoptados también son tapatíos) es ir a tomar un tequila blanco y derecho a tu cantina favorita; la mía, el Salón del Bosque. Tomar tejuino y curar la cruda con una ahogada del Profe, porque creemos que el chile y el pan mojado pueden remediar hasta el peor de los malestares estomacales. Saborear la rivalidad entre las Chivas y el Atlas con un lonche del Pesebre. Llevar serenata con mariachi.

En Guadalajara, además, no necesitamos las cosas. Las ocupamos.

Ser tapatío también es ser fuerte. Y no necesariamente por visitar los Colomos o la Barranca de Huentitán, sino de tanto cargar garrafones.

También somos pacientes. Reconozcámoslo: somos cochistas, y no por convicción, sino porque uno nunca sabe cuándo pasará el camión y, si pasa, si habrá lugar para subirse. Según la ENCIG del INEGI (2025), apenas el 40.5% de los usuarios jaliscienses estaban satisfechos con el transporte público automotor.

Y somos prudentes. Nunca les pitamos a los demás conductores. Bueno, no por falta de ganas, sino porque uno nunca sabe quién podría estar armado.

Pero tampoco somos conformistas. El domingo, entre el Clásico y la Romería, miles de tapatíos salieron a las calles para exigir agua limpia. Porque, aunque nos hemos acostumbrado a vivir con problemas, todavía hay quienes se resisten a aceptar que esos problemas formen parte de nuestra identidad.

Dicen que nuestro gentilicio proviene del náhuatl tlapatiotl, que significa “vale por tres”.

Y quizá sea cierto. Porque para vivir en Guadalajara ocupamos tres veces más paciencia, tres veces más valentía y tres veces más cariño para no resignarnos a sus problemas.

hecromg@gmail.com

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones