Las heridas que dejó la selección de las precandidaturas de Morena a gubernaturas el próximo año abrieron grietas en varios estados ante la inconformidad sobre quienes resultaron ganadores. Algunas son muy visibles, como en Nuevo León, Michoacán y Zacatecas, y otras han sido más soterradas, pero donde existe convulsión y divisiones, como en Baja California Sur, Colima, Sonora, Tlaxcala y la alcaldía Álvaro Obregón, en la Ciudad de México. Hay otros estados, como Baja California, Chihuahua y Sinaloa, donde, aunque no se ve en el horizonte peligro para Morena, las tensiones internas podrían abrir oportunidades para la oposición.Este es el esquema que tienen sobre la mesa los estrategas del PAN, cuyos análisis mostraron que las mejores posibilidades de arrebatarle gubernaturas a Morena se encuentran en Baja California Sur y Tlaxcala, junto con la alcaldía Álvaro Obregón, además de mantener el poder en Aguascalientes, Chihuahua y Querétaro. La otra ventana de oportunidad la ven en Nuevo León, donde gobierna Movimiento Ciudadano. En la Ciudad de México, que sigue siendo el granero electoral de la 4T, los estrategas del PAN consideraron que, aunque será una contienda muy difícil, podrían mantener la codiciada alcaldía Cuauhtémoc, así como Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa y Miguel Hidalgo.Varias de estas gubernaturas y alcaldías se lograron mediante coaliciones con el PRI y el PRD, que van a repetirse en 2027, bajo la lógica que se está negociando: que las candidaturas sean seleccionadas en función de su rentabilidad; es decir, no a quien quisieran o con quién tienen compromisos, sino quién puede ganar. Es el caso de Nuevo León, donde el virtual candidato, Adrián de la Garza, llegó por el PRI en alianza con el PAN, y la alcaldía Cuauhtémoc, donde Alessandra Rojo de la Vega arrebató el enclave morenista abanderada por el PRI, el PAN y el PRD.Nuevo León es donde existe la grieta más visible por la molestia pública de Tatiana Clouthier, en donde su inconformidad no está en el desierto, aunque no tiene la fuerza para lograr un movimiento disidente, a menos que su eterno promotor, el empresario Alfonso Romo, jefe de Oficina en el primer trienio del presidente Andrés Manuel López Obrador, esté dispuesto a inyectar recursos para potenciar la rebeldía. Otros grupos insatisfechos con la selección de Clara Luz Flores, designada precandidata, se encuentran en la militancia. Flores era carta de López Obrador y del PT, que ignoraron su poco peso en el estado, y que terminó en tercer lugar en la elección para gobernador en 2021.La concesión de Flores no ha evitado que el PT esté dispuesto, en este momento, a romper con Morena por el resultado de la selección en Zacatecas, donde, en una componenda con la familia del gobernador David Monreal y el diputado Ricardo Monreal, se seleccionó a Verónica Díaz, pasando por alto a Geovanna Bañuelos, la senadora que es la principal operadora del líder petista, Alberto Anaya, y que es la ventanilla a la que acuden los gobernadores cuando necesitan apoyo del partido con sus bancadas parlamentarias. La indignación del PT en Zacatecas abona en las divisiones dentro de Morena, expuestas abiertamente por el senador Ulises Mejía, que aseguró que él, no Díaz, ganó la encuesta. Palabras agresivas de la Presidenta Claudia Sheinbaum en contra del PT, al que llamó esta semana “oportunista”, acentuaron el conflicto en la coalición gobernante. “Está a un tris de retirarse el PT”, dijo una fuente parlamentaria.En esta ventana de oportunidad para el PAN y una posible coalición con el PRI, no está claro cuál sería el o la candidata con mayor rentabilidad política, que no sucede en Baja California Sur, donde perfilan al diputado Francisco Pelayo para aprovechar la grieta que apareció en el estado, cuando, en el rejuego de posiciones y alianzas tácticas, Sheinbaum sacrificó a su candidata Milena Quiroga, alcaldesa de La Paz, para mantener a su candidato Cruz Pérez, entregando la precandidatura a Manuel Cota, que, aunque es diputado federal por el Partido Verde, está respaldado por su padre, el ex gobernador Leonel Cota, y el senador Adán Augusto López, que son parte de la estructura de control que armó López Obrador durante su gobierno.La carta fuerte de la 4T en el estado no era él, ni Quiroga, sino Christian Agúndez, hijo de otro ex gobernador, Narciso Agúndez, pero que se cayó por los cada vez más claros vínculos que tiene el alcalde de Los Cabos con los chapitos, que han producido algunos asesinatos importantes de ex funcionarios del gobierno municipal este año. El alcalde Agúndez, que está siendo investigado por Estados Unidos y que está involucrado en una carpeta de investigación en la Fiscalía General por el tema de corrupción y ligas con el crimen organizado en el sistema de aguas municipal, apoyó públicamente a Cota para gobernador.En Tlaxcala, la designación de la senadora Ana Lilia Rivera como precandidata produjo un conflicto fuerte del que poco ha trascendido. Rivera era la candidata de Sheinbaum, y su campaña la operó Jesús Ramírez Cuevas, el jefe de la maquinaria de propaganda de la 4T y coordinador de asesores presidencial. Su nombramiento fue una afrenta para la gobernadora Lorena Cuéllar, que estaba impulsando como su sucesor al alcalde de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García. El cálculo panista es que se dividirá Morena de manera irreversible, que aprovecharán para dar una sorpresa con la diputada Miriam Martínez.De las gubernaturas restantes donde abrigan expectativas para un campanazo, la de Colima es a la que consideran más cercana. La designación de Rosa María Bayardo, alcaldesa de Manzanillo, como precandidata de Morena, el PT y el Partido Verde provocó protestas entre los aliados a la 4T a nivel estatal. El dirigente del PT, Joel Padilla, desconoció la designación al haber sido negociada en la Ciudad de México a sus espaldas. La senadora morenista Griselda Valencia, que aspiraba a la precandidatura, cuestionó la legalidad del proceso de selección, y el senador Virgilio Mendoza, líder estatal del Partido Verde, renunció en protesta por la imposición de Morena. La división entre las dirigencias nacionales y las estatales es la grieta que vio el PAN, aunque aún no definen quién podría ser la persona que contienda por una coalición opositora.En este primer mapa electoral panista del 27, la apuesta es ganar al menos siete gubernaturas, que, sumado Guanajuato, que no enfrentará ese tipo de contienda, podría duplicar su peso a nivel estatal y, sobre todo, mostrar la vulnerabilidad en Morena.rrivapalacio2024@gmail.comX: @rivapa_oficial