Cuando un equipo levanta un campeonato, los reflectores apuntan hacia los peloteros y el manager. Es justo: son ellos quienes ejecutan las jugadas decisivas. Sin embargo, el béisbol moderno demuestra que el éxito comienza mucho antes del primer lanzamiento y se construye, en buena medida, fuera del diamante.Detrás de una organización ganadora existe una gerencia deportiva capaz de integrar un roster competitivo, apoyada por scouts, analistas, especialistas en video y estadísticas, además de un cuerpo técnico cada vez más amplio: coaches de banca, pitcheo, bateo, receptores, cuadro, corrido de bases e incluso instructores dedicados a aspectos tan específicos como el toque de bola o el robo de bases. A ellos se suman preparadores físicos, médicos, fisioterapeutas, nutriólogos y psicólogos deportivos, cuya labor resulta hoy indispensable para optimizar el rendimiento físico y mental del pelotero.En el béisbol profesional contemporáneo, especialmente en las Grandes Ligas, el trabajo de la gerencia deportiva es determinante para construir equipos competitivos. En México, además, suele ser decisiva la capacidad para fortalecer oportunamente el roster durante la temporada y, sobre todo, en los procesos de refuerzo rumbo a los playoffs. Ejemplos de organizaciones eficaces que propician éxito son Charros de Jalisco, Diablos Rojos del México, Toros de Tijuana, Venados de Mazatlan, Sultanes de Monterrey, Naranjeros de Hermosillo, Tomateros de Culiacán, en el ámbito del béisbol mexicano, así como de las Grandes Ligas se puede etiquetar a Dodgers de Los Ángeles, Bravos de Atlanta, Astros de Houston, Azulejos de Toronto. Pero también existe la otra cara de la moneda. Hay organizaciones que cuentan con talento suficiente para competir y, sin embargo, ven frustradas sus aspiraciones porque algunos directivos confunden liderazgo con protagonismo e invaden funciones que corresponden a la gerencia deportiva o al manager. Cuando se rompe la cadena de mando, las decisiones dejan de responder a un proyecto deportivo y el equipo termina resintiéndolo.Los campeonatos, en consecuencia, no sólo se ganan con un gran bateador, un pitcher dominante o un manager brillante. Se construyen desde una organización profesional, donde cada integrante entiende su responsabilidad, aporta su experiencia y respeta el trabajo de los demás. Porque el último out que asegura un título suele comenzar a gestarse muchos meses antes… lejos de los reflectores y fuera del diamante.