Fue crudo y contundente. El viernes en Tuxtla Gutiérrez hubo un deslinde que balconeó graves fallas de López Obrador. Delante de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el gobernador de Chiapas Eduardo Ramírez no se fue por las ramas: la inseguridad que recibió, declaró, era “de vergüenza”.La mañanera del 11 de septiembre fue muy poco común. El reporte dado al arranque de la misma por el gobernador Ramírez contenía distintos mensajes. Con escasos dos años en el cargo, presumió avances y desnudó negligencias de sus compañeros morenistas. El gobernador mostró un video de una crudeza inédita en una conferencia de la Presidenta Sheinbaum. Era un resumen de hechos delictivos del sexenio 2018-2024, ni más ni menos que a cargo de Rutilio Escandón, gente de Adán Augusto López y de AMLO.Las imágenes, a partir de noticieros nacionales y locales, reportan secuestros masivos de policías, llanto y clamor de víctimas y, muy gráficamente, cuerpos mutilados. El mensaje: Chiapas vivió un sexenio fuera de control, sin Gobierno -local ni federal- a cargo. Lo que el gobernador hizo proyectar fue la calamidad de Chiapas en tiempos de Rutilio Escandón, increíblemente aún en un puesto de la diplomacia, como cónsul en Miami. El video llegó después de que Ramírez expusiera logros de su administración, esfuerzos para dejar atrás la pesadilla de 2024, “el año más violento” que, en inseguridad, concluyó el mandatario estatal, dejó “una cifra de vergüenza”.Ramírez explicó que los avances se lograron al haber duplicado el presupuesto en seguridad, que incluyó además de inteligencia, llevar a la policía del Estado a ser la 18 mejor pagada del país, luego de que en 2024 era la antepenúltima de México en términos salariales. El gobernador presumió que las carreteras se han recuperado al punto de presentar cero asaltos y que zonas turísticas como los Lagos de Colón o Bonampak ya fueron liberados de la captura de grupos criminales dedicados a la extorsión. Ante este delito, dijo el mandatario, “hemos sido implacables”. Ramírez incluso llegó a presumir que hay cero narcobloqueos en la Entidad. En el sexenio anterior Chiapas se sumió en una inseguridad que la llevó a ser número dos del país. Si las cifras reportadas por Ramírez además de verídicas se prueban duraderas, será una gran noticia tanto para los locales, como para una entidad que necesita que turistas nacionales y extranjeros la visiten. En efecto, con las noticias que llegaban desde suelo chiapaneco ni a quién le interesara visitarla. Que Chiapas esté siendo recuperada de una época atroz obliga a buscar a los responsables de la violencia, y no solo en las filas delincuenciales, sino entre quienes permitieron que el estado fuera presa de esas organizaciones criminales. La exposición de Ramírez no deja lugar a dudas: Chiapas no tuvo Gobierno de 2018 a 2024, aunque sus autoridades cobraran salarios que no devengaban con resultados o, siquiera, esfuerzos medianamente creíbles. Y eso alcanza al gobierno de la República. Los abrazos no balazos obradoristas tienen mucho que explicar. Hay una lectura política ineludible. El viernes Claudia Sheinbaum presidió una rueda de prensa en la que fue denunciada la negligencia de su antecesor en cuanto al cuidado de los chiapanecos; como presidente de la República, y como cabeza del grupo político que se adueñó de Chiapas, Andrés Manuel López Obrador entregó, vía Rutilio Escandón, terribles resultados en seguridad. Tras recuperar a Chiapas para llevarlo a niveles más parecidos a Yucatán que a Baja California, la pregunta es si llegó la hora no solo de balconear a los negligentes, sino cancelarles el exilio dorado para llamarlos a cuentas: ¿la Presidenta por fin va a meter segunda?