Pregunté al dependiente de un OXXO cuál era su producto más vendido. ¿Adivinan? La Coca Cola. Hay días, me dijo, en que resurte hasta dos veces el refrigerador.Una Coca Cola de 355 ml tiene 26.6 gramos de azúcar, equivalente a dos cucharadas soperas y la cantidad máxima sugerida al día para un adulto. Los jugos –esos que dicen: 1% de mango– tienen el doble de azúcar (cuatro cucharadas soperas). Y son favoritos de muchos infantes.En México, el 82.6% de niños menores de 5 años toma bebidas azucaradas y menos del 30% consume frutas y verduras, según el Atlas de riesgos para la nutrición de la niñez en México, publicado este mes por Save the Children y el Centro de Excelencia e Innovación para los Derechos y Oportunidades de la Niñez (CEIDON).Es un problema local de salud pública, pero también global como otros males de la época.La obesidad infantil y la malnutrición, señala el estudio, están “intrínsecamente ligadas a una crisis económica, política, ambiental y civilizatoria global, que exacerba la desigualdad y las brechas sociales”.Jalisco registra en el estudio un 17.6% de prevalencia de obesidad y sobrepeso en niños de cero a nueve años. El más alto es Baja California con 20.8%, lo que nos deja muy cerca. Los menores son reflejo del hábito de los adultos.Los altos niveles de azúcar, grasas y sal (refrescos y ultraprocesados) nos tienen aquí. Una población con sobrepeso y malnutrición reduce drásticamente los años de salud y bienestar.Ahora, ¿consumimos alimentos no saludables por elección o por imposición?Quienes podemos hacer esta reflexión individual debemos sentirnos privilegiados y minoría. Hay grandes sectores de la población que carecen de esa libertad mínima para elegir entre un alimento nutritivo y productos no saludables, más costeables y accesibles.Prohibir la comida chatarra en escuelas es un buen comienzo. El verdadero reto es crear una política alimentaria que informe, eduque y garantice igualdad en el acceso a alimentos saludables.La nutrición se ha enfocado históricamente en la prescripción: debes comer esto o aquello, sólo puedes comer tanto, limita tal.Pero el estudio propone un nuevo enfoque en donde comer vuelva a ser un acto realmente placentero y un ritual hoy diluido en un mundo apresurado.Sería un buen inicio, ¿no? Considerando siempre, claro, que comer sano es un privilegio.