Hágase la voluntad de Dios (y en este caso la del pueblo) en los bueyes de mi compadre. Después de haber celebrado como una gran idea democrática de la Presidenta Claudia Sheinbaum la prohibición de que parientes directos puedan suceder en el cargo a un presidente municipal o un gobernador, los legisladores de Morena y el Verde llegaron a un acuerdo para poner un transitorio en la ley de que esta disposición aplicará hasta el 2030, cuando ninguno de los actuales políticos que está en la posibilidad de suceder a un pariente vea frustrada su aspiración.Son tres casos muy concretos los que están en esta condición: El senador guerrerense Félix Salgado Macedonio, quien fue vetado por su propio partido en el 2021 y que, en un acuerdo con el presidente López Obrador, impuso a su hija como gobernadora de Guerrero. El senador es el candidato más visible de Morena para el 2027. El segundo caso es el de Saúl Monreal, senador por Zacatecas, hermano de David Monreal, actual gobernador de ese Estado y de Ricardo Monreal, el líder de Morena en la Cámara de Diputados. Los Monreal no son de Zacatecas; Zacatecas es de ellos. Se han convertido en una familia de caciques y sin duda eran unos de los destinatarios de la reforma. El tercero es el de San Luis Potosí. El actual gobernador, electo por el Verde en acuerdo con Morena, Ricardo Gallardo, quiere dejar a su esposa, Ruth González Silva, como su sucesora. Para lograrlo, el líder del partido Verde en la Cámara de Senadores, Manuel Velasco, defendió el nepotismo como un perro.Esta es la derrota política más evidente de la Presidenta Claudia Sheinbaum en lo que va del sexenio. En otras derrotas, la Presidenta podía disimular o incluso hacer parecer como que ella así lo había querido, como fue el caso de algunos nombramientos del gabinete o del presupuesto. Esta fue la primera iniciativa totalmente suya, la presentó con bombo y platillo en Querétaro el 5 de febrero y, apenas 20 dias después, los poderes fácticos del partido demostraron quién manda en las cámaras.La no reelección y la ley antinepotismo eran las armas con las que la Presidenta pensaba enfrentar la elección del 2027. Ganar espacio para su grupo y su proyecto es fundamental para tener una segunda mitad del sexenio con mayor capacidad de maniobra política.Faltan 24 meses antes de llegar al momento de la definición de las candidaturas y lo esperable es que, en este periodo, la Presidenta acumule poder. Sin embargo, hoy por hoy, lo que se ve es un partido en manos del hijo del ex presidente, dos polos de poder ajenos a la Presidenta en las cámaras con Adán Augusto en la de senadores y Ricardo Monreal en la de diputados, y un equipo político de la Presidenta debilitado, por no decir inexistente.El nepotismo vive y goza de cabal salud.diego.petersen@informador.com.mx