Viernes, 16 de Octubre 2026

"Nos tienen trabajando con lo mínimo y, aun así, protestamos en turnos contrarios": trabajadora del IMSS

Sheinbaum rechazó que exista una crisis en materia de salud en México y afirmó que acusó a la oposición y a plataformas digitales de magnificar la situación

Por: Rubí Bobadilla

Pese a que las y los trabajadores sindicalizados del IMSS se manifiestan, en su mayoría, en turnos contrarios para no afectar todavía más la atención de las y los pacientes. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Pese a que las y los trabajadores sindicalizados del IMSS se manifiestan, en su mayoría, en turnos contrarios para no afectar todavía más la atención de las y los pacientes. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Ana Mariela es una de las miles de trabajadoras sindicalizadas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que se ha sumado a las protestas, desde Jalisco, por la falta de condiciones óptimas para ejercer su labor en todos los aspectos.

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Para ella, esta es una de las peores etapas que ha vivido el Instituto y que va mucho más allá de afectar a la ciudadanía con el retraso de sus citas. En esta ocasión, señala, no hay materiales básicos, medicamentos ni certidumbre laboral que permita sortear el sistema de salud que se está ofreciendo en los hospitales, clínicas y unidades de medicina familiar del IMSS.

Ella tiene ya 17 años de antigüedad laborando como asistente médico, y esto le ha permitido comparar la situación en la cual hoy las y los trabajadores salen a las calles a exigir condiciones para trabajar y poder atender a los pacientes.

Y, aunque dice que el sistema no es el mejor en este momento, su conciencia todavía trata de alcanzar a las y los pacientes, intentando no afectar sus atenciones.

"La mayoría de los trabajadores que hemos estado apoyando las protestas lo estamos haciendo en horarios contrarios a nuestro horario laboral para no afectar las áreas y pacientes", mencionó.

EL INFORMADOR / ARCHIVO
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Pero el problema no termina en las protestas, pues, asegura el mismo sindicato, que tendría que velar por su personal sindicalizado, está tomando represalias contra ellas y ellos.

"Hay muchos compañeros que se están manteniendo al margen para no tener represalias o perder relación con el sindicato porque sí existe que, pese a todo, nos están señalando como rebeldes por alzar la voz", dijo la mujer.

Los pacientes, dijo, se molestan al punto de que llegan a gritarles o insultarlos por no recibir la atención que requieren y que, reconoce Ana Mariela, no se les está ofreciendo, pese a que ellas y ellos pagan sus impuestos para poder acceder a su derecho a la salud.

"Y claro que los entendemos, pero no está en nosotros que se les dé esa atención", dijo.

"Simplemente, en la Unidad Médica Familiar donde yo trabajo, el elevador tiene más de una semana que no funciona, las básculas pesan de más, el mastógrafo también está descompuesto, duramos tres semanas con un baño para todo el personal femenino y se llegó a alternar con los derechohabientes", lamentó la mujer, quien hoy exige que las autoridades federales pongan freno a estas injusticias y que el sindicato brinde una representación efectiva, sirviendo a su personal y no a los intereses del gobierno.

Raúl Alejandro es enfermero y, de igual forma, se ha organizado para poder salir a protestar en los turnos contrarios a sus guardias, pues dice que la falta de certidumbre y herramientas les afecta también en lo psicológico. De la misma forma en que lo comenta Ana Mariela, el no poder ofrecer la atención que las y los pacientes requieren les representa un desgaste por el trato que reciben de su parte.

“Y de verdad lo entendemos, pero ellos no nos entienden”. “No entienden que es una gran sobrecarga de trabajo, porque no hay nuevas contrataciones, porque el sistema está sobresaturado y no hay insumos, no tenemos toallitas, a veces no hay ni torundas y las tenemos que comprar nosotros”. “Y, en cierta razón, ellos no tienen por qué entendernos, porque ellos están pagando de sus salarios para poder tener la mínima atención de la salud”. "Pero sí queremos ahorita que nos volteen a ver y que, por esta ocasión, nos entiendan poquito y se sumen a nuestras exigencias", dijo Raúl Alejandro.

"Nosotros estamos tratando de no afectar al derechohabiente, peleando por algo justo, un salario digno y una jubilación justa y que nos permita vivir nuestra vejez con tranquilidad económica y a una edad considerable", expuso. "Nuestro sueldo es raquítico, muchos nos quedamos a medias en la quincena porque también hay que comprar cosas para trabajar, pilas, cintas, plumas, hojas, pañales, toallitas, hasta unas galletas, un café incluso para el familiar porque en donde estoy es una unidad regional y va mucha gente sin recursos que va hasta sin desayunar", dijo por su parte María Eugenia.

Pese a todo ello, dijo, los reclamos son constantes, al igual que las groserías y los típicos "por mí comes" por parte de los pacientes. Y, aun así, comentó, ven muy complicado que las y los trabajadores sindicalizados de la salud puedan ir a huelga, pues, de lo contrario, los sistemas de salud para personas sin seguridad social terminarían por colapsar por completo.

En primer lugar, las y los trabajadores inconformes exigen la celebración inmediata de un Congreso Nacional Extraordinario y una asamblea general representativa. A través de este foro buscan revisar las cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo que consideran desventajosas o rezagadas frente a la inflación y el costo de vida actual, así como someter a votación libre y directa las decisiones laborales clave, en lugar de que sean acordadas a puerta cerrada por la cúpula sindical.

En segundo lugar, demandan la realización de auditorías internas y rendición de cuentas sobre la administración de los recursos y fondos sindicales. Existe un reclamo persistente para que el sindicato transparente el uso de las cuotas aportadas por los agremiados y aclare los procesos de asignación de plazas vacantes, recriminando el favoritismo o la discrecionalidad en la entrega de bases laborales, escalafones y promociones.

Por último, las y los trabajadores sindicalizados piden una postura de verdadera firmeza y defensa frente a la directiva del IMSS y las autoridades federales, y han adelantado una nueva protesta masiva para el próximo 21 de octubre.

La base trabajadora exige que la representación sindical no actúe con complacencia ni acepte incrementos salariales que consideran insuficientes, sino que ejerza una presión real para garantizar el suministro adecuado de insumos, medicamentos e infraestructura en los centros de salud, garantizando así la seguridad tanto del personal médico como de los derechohabientes. Incluso, instan por la destitución de su dirigente sindical, Rafael Olivos Hernández.

También los pacientes tienen afectaciones en el servicio

Pese a que las y los trabajadores sindicalizados del IMSS se manifiestan, en su mayoría, en turnos contrarios para no afectar todavía más la atención de las y los pacientes, hay algunas áreas, como las especialidades, que están complicando la espera de las personas que esperan una cita o una cirugía.

Uno de estos casos es Karina Contreras, quien tiene una pequeña con neurodivergencia y que desde hace más de seis meses espera una cita para Neuropediatría. Esta semana quedaron de darle respuesta para que por fin pudiera tener su cita; sin embargo, por el tema de las protestas, no fue posible que se le otorgara y no sabe hasta cuándo continuará esperando.

Ella y su niña necesitan esa cita para poder obtener su certificado actualizado respecto de la neurodivergencia que presenta, pues, de lo contrario, es posible que pueda quedarse sin escuela que, aunque es pública, exige el certificado de su condición médica.

“Desde julio tenían que marcarme y nunca me marcaron; yo he estado insistiendo, yendo a la clínica por el pase, pero nunca está”. "Levanté un hecho de queja y no se ha resuelto nada ni me han dado la cita", lamentó la mujer.

Su sobrina también ha presentado complicaciones: ella es una adolescente que desde hace algunos años ha enfrentado diversas cirugías en una de sus piernas por una afectación en la tibia. Está en espera de una cuarta operación, la más delicada de todo su proceso, por ser la que definirá si su pierna puede ser salvada o se la tendrán que amputar.

Así, toda la familia está en incertidumbre sobre cuándo podría llevarse a cabo, pues mientras más pasa el tiempo, más riesgo existe de que pueda perder la pierna. No tienen una sola respuesta por parte de la especialidad para saber cuándo podría ocurrir y, además, los exámenes vencen. Si la operación no se agenda pronto, habría que reiniciar todo el proceso por al menos seis meses más.

Tabuladores salariales, otra de las claves de la protesta

Uno de los puntos que se ha abordado dentro de las protestas de esta semana es el tabulador salarial. En la estructura laboral del IMSS, la mayor parte de lo que cobra una persona trabajadora no proviene directamente de su sueldo base, sino de estímulos, bonos, ayuda para renta y compensaciones adicionales estipuladas en el Contrato Colectivo de Trabajo.

Que el tabulador esté en el centro de la conversación, al igual que la falta de insumos para laborar, radica en el resultado de las mesas ordinarias de negociación salarial, las cuales concluyeron la primera semana de octubre de 2026. En ellas, la base trabajadora del IMSS rechazó la propuesta negociada entre la directiva sindical y las autoridades institucionales, que apostaba a un incremento global del 6.8%, desglosado en un 3.9% directo a prestaciones y solo un 2.9% directo al sueldo tabular base.

La cúpula del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Seguridad Social había planteado un convenio de incremento global bajo el argumento de ofrecer una mejora sustancial, pero la votación interna derivó en un rechazo mayoritario que obligó a reabrir las mesas de negociación y desató movilizaciones en varios estados del país, siendo parte fundamental de la protesta de los últimos días.

Para las y los trabajadores, un aumento de apenas 2.9% al salario base resulta insuficiente frente a la inflación acumulada, ya que, han afirmado en las protestas, de esta forma prevalece la práctica de inflar las percepciones mediante bonos y estímulos variables en lugar de fortalecer el sueldo fijo.

“Se ha estado trabajando bajo protesta; todos nos presentamos a trabajar como nos corresponde, pero lo hacemos sin material, sin jeringas, sin agujas, equipo para toma de signos vitales, algunas bastantes veces sin medicamentos”. "Y todos sabemos (personal operativo) que no debemos darle solución al problema, pero la mayoría compramos nuestro material para trabajar", dijo Luz Aurora.

"Mucha gente cree que ganamos millones, pero la realidad es que el 80% de los trabajadores tenemos doble o tercer trabajo y no creo que sea porque nos encante trabajar tanto, la realidad es que ese sueldo no nos alcanza. Una asistente como yo ganamos aproximadamente 9 mil 500 pesos mensuales, dependiendo de la antigüedad y el tipo de jornada, de los cuales a los que tenemos el nuevo régimen nos quitan aproximadamente mil 300 pesos de Afore, imagínate", dijo por su parte Ana Mariela.

En las protestas, la exigencia puntual del personal es que las autoridades institucionales y la dirigencia sindical modifiquen la fórmula de negociación y otorguen un incremento mínimo del 10% aplicado directamente al tabulador salarial.

Al fijar esa postura, las y los trabajadores buscan que los ajustes económicos impacten de manera permanente en el concepto sobre el cual se calculan sus jubilaciones, indemnizaciones y cotizaciones de retiro, rechazando que los presupuestos se diluyan en bolsas de compensación temporal que no garantizan certidumbre financiera a largo plazo.

Considerando los tabuladores, se explica entonces la molestia del personal trabajador, pues afirma que el ajuste porcentual mínimo no compensa el costo de vida ni les garantiza un retiro digno, pues el resto de su sueldo se ajusta con percepciones no reconocidas en la antigüedad ni el salario base.

En el rubro del personal operativo y técnico, las percepciones tabulares brutas parten de montos sensiblemente bajos, como en el caso de los Auxiliares de Servicios Administrativos, cuyos sueldos base van de los 3 mil 398 a los 4 mil 182 pesos mensuales, según la jornada. Un Camillero de Unidad Hospitalaria mantiene un haber base aproximado de 5 mil 915 pesos al mes, mientras que las Asistentes Médicas perciben un tabulador entre los 5 mil 107 y 6 mil 285 pesos mensuales.

Esta misma desproporción afecta al personal sanitario especializado que sostiene la atención directa a los derechohabientes. Una Auxiliar de Enfermería General tiene un sueldo tabular base que ronda entre los 5 mil 067 y los 6 mil 285 pesos mensuales, en tanto que una Enfermera General alcanza los 7 mil 595 pesos y una Enfermera Especialista ronda los 8 mil 659 pesos.

En lo más alto de la responsabilidad médica, un Médico General cotiza un ingreso tabular mensual de 10 mil 034 pesos, mientras que los Médicos Familiares y Especialistas registran un salario tabular base de 13 mil 216 pesos al mes. Al observar estas cifras, la base trabajadora argumenta que un ajuste porcentual mínimo aplicado a bases salariales tan reducidas no compensa el costo de vida ni garantiza un retiro digno, pues es sobre este concepto estricto sobre el que se calculan las pensiones y no sobre la bolsa de estímulos y bonos variables.

"No solo nos faltan insumos, las citas con especialistas están siendo canceladas por falta de agenda; la mayoría de los médicos especialistas están renunciando al Instituto por diferentes factores. Pero no es redituable, porque en primer lugar no hay los suficientes insumos para que ellos hagan su labor como debe de ser, y en segundo, sus ingresos quincenales no se comparan con una consulta particular. 

Los jefes les exigen una cantidad vasta de pacientes diarios a los cuales no se les puede dar la consulta integral que requieren por falta de medicamento. Y claro, los pacientes se molestan porque no hay lo que requieren", lamentó Ana Mariela.

El SNTSS acata el rechazo en las urnas, pide prórroga al IMSS para renegociar el aumento al tabulador

Ante toda esta situación, que ha llevado a la réplica de las protestas en toda la República, la cúpula del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, bajo la secretaría general de Rafael Olivos Hernández, tuvo que ajustar su discurso público tras el revés recibido en las urnas, donde la base trabajadora rechazó el preacuerdo que la propia dirigencia había pactado respecto de los considerados bajos aumentos.

La representación sindical afirmó que acata la decisión soberana expresada por sus agremiados y anunció que solicitará una prórroga legal a los plazos correspondientes para renegociar formalmente con las autoridades del Instituto.

Ante el descontento interno y las exigencias de democratización dentro del gremio, así como la petición de las y los trabajadores de que Olivos Hernández renuncie a la secretaría por "operar bajo prácticas corporativas y de negociar a espaldas de las bases", como lo han señalado las y los manifestantes, la dirigencia sindical emitió un llamado a la unidad de la estructura trabajadora, sosteniendo que el rechazo a la propuesta "servirá como plataforma para buscar mejores condiciones contractuales y mayores incrementos salariales".

Por su parte, la postura de la Dirección General del IMSS, encabezada por Zoé Robledo, se ha centrado en el respeto institucional hacia el ejercicio democrático de los trabajadores, dando el foco al tema sindical y evitando ahondar en la falta de insumos básicos o la falta de personal.

A través de su titular, la dependencia hizo oficial su reconocimiento al resultado del proceso de consulta y manifestó su plena disposición para reabrir las mesas de diálogo con la representación sindical para revisar nuevamente los tabuladores.

Sin embargo, Zoé Robledo aclaró que cualquier ajuste o nueva propuesta económica deberá construirse dentro de los márgenes de viabilidad financiera de la institución, procurando no comprometer los presupuestos operativos.

“Vamos a analizar alternativas para construir una mejor propuesta, en el marco de lo posible”, afirmó Zoé Robledo este jueves, quien precisó que las negociaciones también buscarán mejorar las condiciones laborales del personal sanitario.

Asimismo, el titular del IMSS afirmó que los servicios de atención médica, urgencias y hospitalización continúan funcionando con regularidad en todo el País, haciendo un llamado al personal a mantener las movilizaciones dentro de un marco de respeto que no afecte a los derechohabientes.

Desde el Gobierno Federal, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha abordado el tema en su conferencia matutina, resaltando que el rechazo de la base trabajadora a la oferta salarial es un ejemplo directo del funcionamiento de la reforma laboral, la cual garantiza el voto libre, personal y secreto en las consultas sindicales.

La Mandataria reconoció que las peticiones del personal de salud son comprensibles y abarcan rezagos en abasto de insumos e infraestructura médica, por lo que respaldó que el IMSS y el sindicato busquen el mejor acuerdo posible.

Sin embargo, en la parte económica, de la misma forma en que lo refirió Zoé Robledo, Sheinbaum Pardo marcó un límite al señalar que los aumentos deberán alinearse de manera estricta con la capacidad presupuestaria y financiera del Estado, reiterando que la negociación debe darse en un marco de responsabilidad hacendaria.

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Pese a las carencias y las exigencias del personal trabajador, Sheinbaum rechazó que exista una crisis en materia de salud en México y afirmó que acusó a la oposición y a plataformas digitales de magnificar la situación:

"Ahora, de ahí a que haya una crisis del sistema de salud y que las cosas están funcionando muy mal y que todo está mal, tampoco. Y además, hay que decirlo también, ha aprovechado la oposición y toda la botiza, los bots, los millones de bots para subirse al tema", afirmó en su conferencia de prensa matutina del 13 de octubre.

Lo que sí reconoció, en cierto punto, es que persisten inconvenientes en el suministro de fármacos, "más que de compra", porque "en algunos casos sí fallan proveedores".

Ante ello, planteó como meta institucional: "Queremos dejar un sistema de salud que esté completamente automatizado desde el proveedor al centro de salud", comentó.

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