El 41.8% de los estudiantes mexicanos estuvieron debajo del nivel básico en ciencias, lectura y matemáticas al mismo tiempo de acuerdo con la Prueba PISA.Ante este panorama, la Alianza de Maestros exigió un Plan de Emergencia Educativa con metas para los próximos cinco años, mayor presupuesto, capacitación docente y evaluaciones periódicas con el objetivo de detectar rezagos.A través de un comunicado, la organización atribuyó los resultados a una política educativa caracterizada por la improvisación, la falta de continuidad pedagógica y el abandono de las escuelas públicas y privadas."Los datos presentados no son una sorpresa; son la radiografía de una crisis profunda", sostuvo.Esta Alianza señaló que las cifras exponen que México ocupa el lugar 35 entre 37 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por debajo de naciones latinoamericanas como Chile y Uruguay.La Prueba PISA expone que en Matemáticas los estudiantes mexicanos obtuvieron 388 puntos, frente a los 463 del promedio de la OCDE. Además, 70% no alcanza el nivel básico de competencia.En Lectura, México registró 408 puntos, 53 menos que el promedio de la OCDE, mientras que en Ciencias alcanzó 414, una diferencia de 68 puntos respecto de los 482 del organismo internacional.Dichos resultados señalan que la mitad de los alumnos presenta dificultades para comprender y reflexionar críticamente acerca de lo que lee, mientras que una proporción equivalente carece de nociones científicas básicas con el objeto de interpretar fenómenos de su entorno.El rezago simultáneo en las tres áreas alcanza a 41.8% de los estudiantes mexicanos, frente a 19.7% del promedio de la OCDE. En contraste, nada más 0.5% se ubica en los niveles de alto rendimiento, frente a 11.9% del promedio internacional.Para enfrentar este panorama, la Alianza propuso crear el programa nacional "Suma por el Aprendizaje", con participación de autoridades, maestros, familias, academia y sociedad civil.Sus metas a cinco años son las siguientes:"Para revertir este escenario no bastan los discursos ni las reformas de papel", afirmó.Como segundo eje, exigió incrementar y optimizar el presupuesto educativo, con una ruta de financiamiento de 6% a 8% del Producto Interno Bruto (PIB) destinado a la educación pública. Pidió que los recursos se etiqueten con transparencia y se destinen prioritariamente a infraestructura escolar, equipamiento tecnológico en aulas rurales y urbanas, y materiales didácticos de calidad.El tercer componente consiste en reestructurar el Sistema Nacional de Formación Continua para docentes de educación básica y media superior, mediante programas gratuitos, pertinentes y con validez académica oficial.Plantean una capacitación centrada en matemáticas, comprensión lectora, ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), así como competencias digitales. Demandan que responda a diagnósticos reales de las aulas y "no en imposiciones burocráticas o ideológicas".El cuarto eje propone una evaluación diagnóstica periódica y no punitiva, que permita identificar los rezagos a tiempo y ofrecer acompañamiento personalizado a las escuelas con mayores dificultades.La Alianza de Maestros también defendió el trabajo de más de un millón de docentes de educación básica y media superior que enseñan en condiciones adversas: planteles sin agua, electricidad, drenaje o internet; falta de materiales e insumos, y grupos sobrepoblados.A estas carencias añadió la violencia social que afecta la salud emocional de las comunidades escolares, los salarios rezagados y una carga administrativa que reduce el tiempo disponible para enseñar.Expuso que los avances del alumnado se deben al esfuerzo cotidiano del magisterio y concluye: "Sin la contención diaria de las y los docentes, el colapso educativo en México habría alcanzado niveles irreversibles".Entre el 25% de los estudiantes mexicanos con mayor ventaja socioeconómica y el 25% en mayor desventaja existe una diferencia de 68 puntos en PISA 2025, equivalente a entre tres y cuatro ciclos escolares, advirtieron especialistas de la Universidad Iberoamericana.Durante la mesa "Repensar la educación tras la prueba PISA. Brechas, tecnología y políticas para el aprendizaje", investigadoras de la Ibero señalaron que el país necesita reducir desigualdades, fortalecer la formación docente y dar estabilidad a las políticas educativas antes que emprender una nueva reforma.Jimena Hernández Fernández, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación explicó que PISA no califica por sí sola al sistema educativo, pero sí permite observar cómo se distribuyen las oportunidades de aprendizaje.Destacó que sólo 12% de los estudiantes mexicanos en condiciones de mayor desventaja logra ubicarse entre quienes obtienen los puntajes más altos del país."PISA muestra que el aprendizaje sigue marcado por la desigualdad", afirmó.Las especialistas también abordaron el uso de tecnología e inteligencia artificial (IA) en las aulas.Cimenna Chao Rebolledo, directora general de Planeación Estratégica e Innovación de dicha Universidad señaló que sólo 8% de los estudiantes mexicanos reportó no haber utilizado nunca inteligencia artificial, mientras aproximadamente la mitad estudia en planteles con carencias de infraestructura tecnológica.De acuerdo con los datos presentados, sólo 59% del alumnado mexicano reportó recibir formación para utilizar la inteligencia artificial de manera crítica, mientras 37% señaló que sus compañeros se distraen con dispositivos en casi todas las clases de ciencias, frente a 28% en promedio en los países de la OCDE.Chao Rebolledo explicó que el uso recurrente de IA sin formación para cuestionar y verificar sus resultados puede asociarse con desempeños inferiores.Las especialistas coincidieron en que los resultados de PISA 2025 no pueden atribuirse directamente a la Nueva Escuela Mexicana, debido a que los jóvenes evaluados habían cursado apenas alrededor de dos años bajo ese plan.Rechazaron que la manera de resolver la situación sea una nueva reforma educativa, y plantaron utilizar los resultados de PISA para orientar decisiones, recursos y políticas hacia la reducción de brechas y la garantía del derecho al aprendizaje.FA