La primavera está a punto de llegar al país y, como es habitual, con ella se vendrán las vacaciones de Semana Santa y los primeros días calurosos del año. A pesar de que la tradición es ir a la playita a sudar junto al mar, la verdad es que disgustarse u odiar el calor que se avecina es algo mucho más común, con una clara evidente emocional vinculada a la psique.Para empezar, existe una rama llamada psicología del clima, la cual estudia —desde hace décadas— cómo las estaciones achicopalan al cuerpo y merman el ánimo dependiendo de la persona. En este caso, el calor despierta la más pura irritabilidad, cansancio casi permanente y un sueño susceptible. Esto podría condensarse, en términos psicológicos, en la depresión estacional. Aquí te contamos los detalles.De acuerdo con la National Institute of Mental Health, el trastorno afectivo estacional es una clase de depresión caracterizada por un patrón estacional habitual. Esta presenta una sintomatología que dura entre 4 y 5 meses al año muy ligada a la depresión. Por lo general, distinguimos dos trastornos: Quienes pasan por estos episodios experimentan cambios físicos en el organismo, además de alteraciones a la química cerebral frente al estímulo que representa el calor.En estos casos, la gente que a menudo rechaza el calor, asociado a la primavera y al verano, suele tener un carácter tranquilo y habituado a la rutina. Por lo tanto, las estaciones "calurosas" se experimentan como una invasión: mucho sol, mucho ruido, mucho sudor, demasiada gente. Siempre hay excesos.Antes de terminar, dejemos las cosas en claro, huir del calor de verano no es sinónimo de ser una persona apática, sencillamente, el cuerpo pasa por cambios —en su adecuación con las estaciones— y, es obvio que no a todas las personas les sentará igual. *Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp. AO