La inauguración de la Copa del Mundo en México dejó una postal clara: la ciudadanía rebasó a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Pese a las amenazas de boicot que mantuvieron en vilo la jornada, la voluntad de los aficionados por celebrar el evento deportivo se impuso sobre los bloqueos magisteriales, marcando un punto de inflexión en la relación entre el gobierno y la disidencia.Según el análisis del periodista Raymundo Riva Palacio, la organización gremial se encuentra en su momento de mayor debilidad. Al intentar obstruir el paso hacia el Estadio Azteca y el Zócalo capitalino, los maestros fueron desplazados por una ciudadanía decidida. “La gente pudo más que la CNTE”, destaca el columnista al describir cómo los asistentes al Fan Fest y al estadio ignoraron las barricadas docentes.El Ejecutivo Federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, mantuvo una postura rígida frente a las peticiones del magisterio, particularmente sobre la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007. Riva Palacio subraya que ceder ante esta demanda sería un “suicidio financiero y político-electoral”, ya que el costo ascendería al 20% del PIB, comprometiendo la viabilidad de los programas sociales.El columnista enfatiza la determinación de la actual administración, señalando que, a diferencia de gestiones anteriores, “la presidenta, que a diferencia de muchos de sus predecesores, no se ha dejado extorsionar”. Esta firmeza fue clave para garantizar que la inauguración se desarrollara con saldo blanco, pese a la presencia de grupos radicales ajenos a la CNTE que buscaron generar violencia en los accesos al coloso de Santa Úrsula. Polarización y retos persistentesAunque el inicio del Mundial se cumplió según lo previsto, el escenario político dista de ser tranquilo. Riva Palacio advierte que el desinflamiento de la CNTE no implica la resolución de los problemas de fondo. La polarización social se trasladó al Estadio Azteca, donde resonaron consignas contra el partido en el poder.“La polarización de las calles se metió al estadio, donde, sin embargo, hubo un punto de acuerdo con la presidenta: la CNTE no iba a sabotear la inauguración de la Copa del Mundo”, apunta el texto.El analista advierte que la percepción de debilidad gubernamental persiste debido a temas que trascienden lo sindical, como los señalamientos de nexos entre figuras políticas y el crimen organizado. “No está la presidenta en las mejores semanas de su sexenio, pese al respiro de ayer, y no hay expectativas reales de que mejorará”, concluye el periodista, dejando claro que el éxito del evento deportivo es solo un respiro temporal en un panorama de alta complejidad política.Con información de Raymundo Riva Palacio*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA