La tarde de este sábado 21 de marzo, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un microsismo con magnitud de 2.3, cuyo epicentro se localizó en la alcaldía Iztapalapa.De acuerdo con el organismo, el movimiento se registró a las 18:51:15 horas, en las coordenadas latitud 19.35 y longitud -99.09, con una profundidad de 3 kilómetros. Minutos después, a las 18:51 horas, se presentó un segundo sismo con magnitud de 1.6.El coordinador del C5, Salvador Guerrero, indicó que, debido a la baja intensidad de los movimientos, no fue necesario activar la alerta sísmica. No obstante, el C5 mantiene coordinación con la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) y la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).El C5 mantendrá vigilancia mediante las videocámaras. No se tiene reporte de daños.Expertos del Instituto de Geofísica de la UNAM han reiterado que estos movimientos no son fortuitos, sino producto de la compleja geología de la cuenca. Estudios recientes, como los que identificaron la falla 'Plateros-Mixcoac', señalan que la capital está atravesada por múltiples fracturas activas, incluidas las ubicadas en Iztapalapa, Santa Catarina y Mixhuca. Víctor Hugo Espíndola, investigador del SSN, ha explicado previamente que estas fallas pueden permanecer estables por largos periodos y reactivarse por la acumulación de tensión, generando 'enjambres' de microsismos que, aunque breves, se perciben como sacudidas violentas debido a su cercanía con la superficie.Es crucial recordar a la ciudadanía por qué los altavoces del C5 permanecieron en silencio. El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) opera bajo el principio de detectar ondas sísmicas a distancia (principalmente en la costa del Pacífico) para ganar segundos de ventaja antes de que lleguen a la ciudad. Sin embargo, para sismos con epicentro local como el de Iztapalapa, el tiempo de propagación es nulo: el sismo se siente al mismo tiempo que se genera. Además, los algoritmos del sistema están diseñados para descartar eventos de baja magnitud (menores a 5.0) para evitar falsas alarmas, por lo que técnicamente es imposible alertar estos microsismos con la tecnología actual. Con información de SUNYC