Los proyectos que emprenden las asociaciones civiles deben tener como eje la dignidad de las personas y traducirse en un acompañamiento que considere sus necesidades y las de sus familias. Durante el Foro de Impacto Social, celebrado en Guadalajara, especialistas plantearon orientar las decisiones de las organizaciones hacia quienes reciben sus servicios y fortalecer las alianzas con otras asociaciones y el sector público para atenderlos.Susana Ochoa, jefa de la Academia de Filosofía Social de la Universidad Panamericana, cuestionó las acciones de ayuda motivadas por el reconocimiento personal o por la oportunidad de tomarse una fotografía. También advirtió que los protagonismos dificultan los acuerdos entre organizaciones, incluso cuando comparten objetivos y atienden causas similares. La académica planteó que una atención centrada en las personas requiere articular a la academia, el Gobierno, las empresas y los actores sociales. Explicó que estos sectores forman parte de un sistema en el que las fallas de uno afectan al resto.Por ello, llamó a construir bases de datos comunes y un mecanismo articulador, además de dejar de favorecer únicamente a las asociaciones con las que existe afinidad personal.“Tenemos que unirnos porque todos tenemos algo que aportar. Con un solo principio rector: que la persona humana sea el principio, el medio y el fin de toda acción social”.Desde el significado que una organización da a su trabajo, Eduardo Caccia, antropólogo, expuso que su propósito debe orientar las decisiones cotidianas. Propuso contar con una persona de referencia para mantener contacto con cada familia, habilitar espacios de juego y aprendizaje, y apoyar la conservación de los vínculos con amigos y compañeros de escuela.Añadió que el acercamiento a las causas sociales parte de reconocer las historias de quienes enfrentan un problema y generar empatía con ellas.“Las causas que nos importan son causas que tienen rostro. Son causas que tienen historia. Son causas que tienen cercanía”. EE