La ciudad de Guadalajara se prepara para recibir a miles de aficionados con motivo del Mundial de Futbol, y entre sus múltiples atractivos destaca una joya de la gastronomía local: el turrón rosa. Este dulce típico se ha convertido en una parada obligatoria para quienes desean experimentar la auténtica cultura tapatía en su máxima expresión. Su presencia constante en las calles del centro histórico ofrece a los visitantes internacionales una muestra palpable del vasto patrimonio culinario que define a la región occidente del país.A diferencia de las variantes europeas, que suelen ser duras y a base de almendras, esta golosina mexicana posee características únicas que la distinguen a simple vista. Su elaboración requiere una mezcla precisa de agua, azúcar, jugo de limón, extracto de vainilla y un colorante vegetal que le otorga su característico tono vibrante. La textura resultante es suave, elástica y se asemeja a la de un chicle o malvavisco denso, lo que proporciona una experiencia sensorial completamente diferente a la de los postres convencionales que se encuentran en otras latitudes.Para prepararlo, primero se ponen a hervir el agua, el azúcar y el jugo de limón por al menos una hora y, posteriormente, se añade la esencia y el característico color rosado intenso.Lo más complicado del proceso es encontrar el punto exacto para retirar la mezcla del fuego, con el objetivo de que no se queme, pero tenga la consistencia deseada.Para que el turrón pueda enfriarse, deben pasar cerca de ocho horas. Después se cuelga y se estira varias veces para moldearlo.El origen específico del turrón rosa permanece desconocido; sin embargo, se cree que esta preparación artesanal se remonta a la época virreinal, cuando las recetas conventuales comenzaron a fusionarse de manera natural con los ingredientes locales disponibles. A lo largo de los siglos, las familias jaliscienses han transmitido el método de preparación de generación en generación, preservando la esencia de la receta original. Históricamente, los comerciantes lo ofrecían a las afueras de los templos durante las festividades religiosas más importantes, como la Romería de Zapopan, motivo por el cual algunos habitantes de mayor edad lo conocen también como el dulce de la Virgen.La forma en que se sirve este manjar es otro aspecto que llama poderosamente la atención de los turistas nacionales y extranjeros. Los vendedores ambulantes suelen cortarlo en rebanadas delgadas directamente de un bloque grande, utilizando un cuchillo especial o una espátula de metal. Para realzar su sabor dulce, es costumbre añadirle un toque de acidez y picor mediante la aplicación de jugo de limón fresco, chile en polvo y salsa chamoy, para crear un contraste de sabores que fascina a los paladares aventureros dispuestos a probar nuevas combinaciones.En definitiva, la oferta gastronómica de la capital jalisciense va mucho más allá de sus platillos salados más reconocidos a nivel internacional. Quienes asistan a los emocionantes encuentros deportivos encontrarán una oportunidad perfecta para endulzar su viaje de una manera original. Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editorMantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppMB