La reciente visita de Enrique Alfaro a Guadalajara, en el marco de la Copa del Mundo, ha dejado al descubierto las tensiones y la fragilidad política que atraviesan a Movimiento Ciudadano (MC) en el estado. Para el periodista Diego Petersen, este escenario evidencia que, más allá de la lealtad personal hacia el exgobernador, el partido carece de un proyecto ideológico sólido que garantice su supervivencia a largo plazo.En su columna de este miércoles, Petersen señala que la estructura actual de MC no se consolidó por convicción partidista, sino por una adhesión ciega a una figura central. "La mayoría de quienes hoy participan en el partido naranja entraron a la política no porque creyeran en un partido, lo hicieron siguiendo a un liderazgo que los convenció", sostiene el columnista.Uno de los puntos centrales del análisis es la comparación entre el movimiento encabezado por Alfaro y el obradorismo. A diferencia del legado de Andrés Manuel López Obrador, que dejó una base ideológica —o "credo político"—, Petersen argumenta que el exgobernador jalisciense no logró trascender más allá de su pragmatismo personal."Enrique Alfaro no generó ideas. Él nunca fue un ideólogo, es, para bien y para mal, un pragmático que va de la izquierda a la derecha sin empacho alguno", afirma Petersen.El periodista advierte que proyectos insignia de la era alfarista, como el "nuevo federalismo" y la "refundación de Jalisco", fracasaron debido a que carecieron de contenido real, quedando reducidos a "frases huecas de campañas publicitarias". Esta carencia de una base ideológica, según el autor, es la razón principal por la cual el alfarismo difícilmente podrá subsistir como una corriente política autónoma una vez que el poder ha cambiado de manos.La relación entre el actual gobernador, Pablo Lemus, y su antecesor también es puesta bajo la lupa. Mientras que Lemus mantiene una cercanía con Alfaro, Petersen subraya que el sucesor enfrenta un desafío de supervivencia política: consolidar su propio liderazgo en un partido que aún sigue mirando hacia el pasado."Lo que aún no ha logrado [Lemus] es aglutinar a una nueva generación emecista ni convencer a los alfaristas de que el nuevo líder es él", explica el columnista.Para Petersen, el éxito de MC en Jalisco de cara a los comicios de 2027 no vendrá de la mano de la nostalgia por la era alfarista, sino de la capacidad de Lemus para construir un proyecto propio. A pesar de reconocer sus "habilidades políticas excepcionales en la calle", el periodista concluye que el actual gobernador tiene la tarea de "echarse al hombro" el futuro del partido, pues el nombre de Alfaro, a diferencia del de López Obrador, "no basta para ganar una elección".Con información de Diego Petersen*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA