Al utilizar Inteligencia Artificial (IA) como psicólogo y/o apoyo emocional, los jóvenes corren el riesgo de desarrollar mayor confianza hacia una máquina o en un sistema de inteligencia artificial que en sus amigos, familiares o docentes –pues la herramienta no cuestionará y validará todo lo que compartan-, además de establecer un vínculo afectivo ficticio que podría tener consecuencias en el mediano y largo plazo, advirtieron académicas y psicólogas de la Universidad Panamericana. Señalaron que desde el hogar, la escuela y el entorno de los jóvenes se deben fortalecer las redes de apoyo e incentivar a buscar ayuda profesional cuando se requiera apoyo emocional. Adriana Méndez González alertó que entre los riesgos de usar estos sistemas como soporte psicológico se cuentan la falta de empatía y comprensión, pues es incapaz de leer el lenguaje corporal; la llamada "ruleta rusa", es decir, que la inteligencia artificial puede cambiar de opinión y de tono en un 40 por ciento de las consultas. También puede generar alucinaciones, dar consejos erróneos y provocar relaciones parasociales y de dependencia. "Los usuarios, en edades tan importantes para su maduración psicoafectiva, pueden establecer un vínculo psicológico unidireccional y donde hay una confianza ciega hacia esta entidad no humana. Existe el riesgo de que nuestros jóvenes desarrollen una confianza con una máquina, prefiriendo la interacción digital sobre la humana, lo que puede fomentar aislamiento social", subrayó. Claudia Vega coincidió en los riesgos y enfatizó en el aislamiento social de los jóvenes al hacer un uso excesivo de las tecnologías. Mencionó que existen plataformas de inteligencia artificial que recomiendan al usuario buscar ayuda cuando la consulta comienza a tratar temas sensibles, como Claude, sin embargo, puntualizó que ninguna de estas herramientas debe sustituir a un profesional. "La ayuda psicológica y las terapias no sólo son una parte teórica y metodológica, sino que se diseña de manera muy personalizada por el contexto de la situación y el problema particular de las personas. Cuando no se hace de esta forma, con un entrenamiento, con una formación, con un criterio ético, puede haber consecuencias graves o puede no darles el apoyo pertinente y necesario a la persona que lo necesita", expresó. Ambas especialistas coincidieron en la importancia fortalecer las redes de apoyo de los jóvenes, atender las señales de alerta cuando presenten problemas de depresión, ansiedad o la necesidad de sentirse escuchados. Advirtieron que los usuarios buscan sustituir la interacción social por la interacción artificial, ámbito en el que se sienten más cómodos, pero que refleja, quizá, una distancia de amigos, familia, docentes y el entorno que los rodea. NG