Lunes, 10 de Agosto 2026

Terremoto de 7.4 en Colombia afecta de esta forma al eje cafetero

El principal daño que enfrenta el sector del café no es por un daño directo a los cultivos, lo más preocupante son las afectaciones en la cadena de distribución

Por: Tomás Iván García Enciso

La prioridad inmediata será restablecer las vías de comunicación y los servicios básicos en las zonas afectadas. CANVA

La prioridad inmediata será restablecer las vías de comunicación y los servicios básicos en las zonas afectadas. CANVA

El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia este lunes no sólo dejó daños en viviendas y edificios, sino que también amenaza con complicar las actividades económicas de una de las regiones más importantes para la producción de café del país.

El movimiento tuvo su epicentro en el departamento del Chocó, pero sus efectos se sintieron con fuerza en diferentes zonas del occidente colombiano, entre ellas Pereira, Manizales y otras localidades del denominado Eje Cafetero. Reportes preliminares dan cuenta de daños en infraestructura y vías de comunicación, mientras las autoridades continúan evaluando el alcance de la emergencia.

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Para el sector cafetero, una de las principales preocupaciones no está únicamente en posibles daños directos a los cultivos, sino en la capacidad de los productores para desplazarse, transportar el café y mantener funcionando con normalidad las diferentes etapas de la cadena productiva.

El Eje Cafetero concentra una parte fundamental de la actividad cafetera colombiana y depende de una compleja red de carreteras y servicios de transporte para movilizar el grano desde las zonas rurales hasta los centros de acopio y posteriormente hacia los mercados nacionales e internacionales.

¿Cómo puede afectar el terremoto a los productores de café?

El café no termina su recorrido cuando es recolectado. Después de la cosecha, los productores necesitan transportar el grano, realizar procesos de beneficio y secado y llevarlo hasta los puntos donde será comercializado.

Por ello, cualquier interrupción en las carreteras puede convertirse en un problema para los caficultores. En las zonas montañosas del Eje Cafetero, donde numerosas fincas se encuentran en áreas rurales, los derrumbes, daños en puentes o bloqueos de caminos pueden dificultar el acceso a las plantaciones y retrasar el traslado de la producción.

El problema puede ser todavía mayor para pequeños productores que dependen de estas vías para llevar su café hasta los centros de compra. Si el transporte se interrumpe, la producción puede permanecer temporalmente almacenada en las fincas, mientras los productores esperan que las rutas sean habilitadas.

El terremoto también provocó afectaciones en infraestructura aeroportuaria de ciudades relacionadas con la región cafetera. Los aeropuertos de Pereira y Manizales, entre otros, registraron daños derivados del movimiento, mientras que las autoridades revisaron las condiciones de seguridad antes de normalizar las operaciones.

Aunque buena parte del café colombiano se moviliza por carretera y no por avión, el funcionamiento de los aeropuertos es importante para la conectividad regional, el traslado de personas, equipos, insumos y personal técnico que participa en las actividades productivas.

El riesgo para la cadena de producción y distribución

La actividad cafetera depende de una cadena que comienza en el cultivo y termina con la comercialización del grano. Una interrupción en cualquiera de sus etapas puede generar costos adicionales para los productores y retrasos en la entrega.

En una emergencia de esta magnitud, las autoridades deben priorizar inicialmente el rescate de personas, la atención médica y la recuperación de servicios básicos. Esto significa que la reparación de caminos rurales utilizados por los productores puede competir temporalmente con otras necesidades consideradas más urgentes.

Colombia produce al año entre 13,5 y 14,9 millones de sacos de café verde de 60 kilogramos. PIXABAY
Colombia produce al año entre 13,5 y 14,9 millones de sacos de café verde de 60 kilogramos. PIXABAY

Además, las inspecciones de infraestructura pueden obligar a cerrar temporalmente carreteras o instalaciones que presenten daños estructurales. Esto puede modificar las rutas habituales utilizadas por los caficultores y aumentar los tiempos de traslado.

El impacto económico dependerá, en buena medida, de cuánto tiempo permanezcan interrumpidas las comunicaciones. Un cierre de algunas horas no tendría las mismas consecuencias que una carretera bloqueada durante varios días o semanas.

También será necesario determinar si hubo daños directos en fincas, instalaciones de procesamiento, bodegas, centros de acopio y otros espacios utilizados por los productores. Las primeras informaciones disponibles se concentran principalmente en las afectaciones urbanas y de infraestructura, por lo que todavía es prematuro calcular pérdidas específicas para el sector cafetero.

Una región que depende del café

La importancia del Eje Cafetero va más allá de la producción agrícola. El café forma parte de la actividad económica y de la identidad de departamentos como Caldas, Risaralda y Quindío, donde miles de familias participan directa o indirectamente en la cadena productiva.

El sector genera empleos en actividades que van desde el cultivo y la recolección hasta el procesamiento, transporte, comercialización y exportación del grano. Por ello, una emergencia que afecte la infraestructura regional puede tener repercusiones que trasciendan a los propietarios de las fincas.

El impacto también puede extenderse a comercios y servicios que dependen de la actividad cafetera. Tiendas de insumos agrícolas, transportistas, trabajadores temporales, establecimientos comerciales y empresas relacionadas con el procesamiento del café forman parte de una economía regional estrechamente vinculada al comportamiento de las cosechas.

   

La situación ocurre además en un momento en que los productores colombianos continúan enfrentando un mercado internacional cuyos precios pueden cambiar diariamente. Este lunes 10 de agosto, la Federación Nacional de Cafeteros estableció en 2 millones 245 mil pesos colombianos el precio de referencia de una carga de 125 kilogramos de café pergamino seco, por debajo de los 2 millones 270 ml  pesos registrados al cierre del viernes anterior.

En este contexto, los productores podrían enfrentar una presión adicional si las afectaciones en infraestructura elevan los costos de transporte o dificultan la comercialización del café.

El daño a los cultivos todavía debe evaluarse

Uno de los aspectos que las autoridades y organizaciones cafeteras tendrán que determinar en los próximos días es si el movimiento telúrico provocó daños importantes directamente sobre las plantaciones.

Los cafetales se encuentran principalmente en zonas rurales y montañosas, por lo que además de posibles daños en las plantas será necesario revisar caminos internos, sistemas de beneficio, viviendas de trabajadores, bodegas, instalaciones de almacenamiento y estructuras utilizadas para procesar el café.

La magnitud de las pérdidas agrícolas tampoco puede establecerse únicamente a partir de los daños registrados en las ciudades. Un cultivo puede encontrarse físicamente intacto y, sin embargo, quedar temporalmente aislado si las carreteras que lo conectan con los centros de comercialización resultan afectadas.

Por esta razón, la evaluación del sector cafetero tendrá que considerar tanto los daños directos como las consecuencias indirectas de la emergencia.

¿Qué sigue para los caficultores?

La prioridad inmediata será restablecer las vías de comunicación y los servicios básicos en las zonas afectadas. Una vez superada la etapa de emergencia, las autoridades podrán realizar un diagnóstico más preciso sobre las pérdidas en el sector agrícola.

Los productores también tendrán que revisar las condiciones de sus fincas antes de retomar determinadas actividades, especialmente cuando existan daños en construcciones, sistemas de almacenamiento o caminos ubicados en terrenos con riesgo de nuevos deslizamientos.

El terremoto también revive el recuerdo del devastador sismo que afectó al Eje Cafetero en 1999 y que tuvo consecuencias especialmente graves para Armenia y otras localidades de la región. El movimiento de este lunes volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de una zona caracterizada por su actividad sísmica y su accidentada geografía.

Por ahora, el sector cafetero se encuentra a la espera de una evaluación más completa de los daños. La prioridad es atender a las personas afectadas, pero el restablecimiento de las carreteras y de la infraestructura será fundamental para evitar que la emergencia se convierta también en una crisis prolongada para los productores.

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El alcance económico del terremoto dependerá, finalmente, de cuánto tiempo tarden en recuperarse las conexiones entre las fincas, los centros de acopio y los mercados. Para una región cuya economía está profundamente vinculada al café, mantener abierta esa cadena será uno de los principales desafíos después de la emergencia.

Mientras continúan las labores de rescate y evaluación, el terremoto de magnitud 7.4 deja así una segunda preocupación para el Eje Cafetero: además de reconstruir la infraestructura dañada, será necesario garantizar que los productores puedan volver a movilizar su cosecha y mantener activa una de las industrias más representativas de Colombia.

TG

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