Domingo, 05 de Julio 2026

Rescatistas en Venezuela, los creadores de milagros

La cifra de fallecidos por el doble terremoto del pasado 24 de junio aumentó a dos mil 954 personas; las autoridades reconocen la preocupación de que ocurran nuevos sismos en la región

Por: El Informador

Personal de las Fuerzas Armadas de México se apresta a apoyar en las tareas de auxilio a la población afectada en La Guaira y otras regiones venezolanas. EFE/R. Martínez

Personal de las Fuerzas Armadas de México se apresta a apoyar en las tareas de auxilio a la población afectada en La Guaira y otras regiones venezolanas. EFE/R. Martínez

De entre las ruinas, los rescatistas sacaron a Hernán Gil. Empleado de seguridad de un edificio que se vino abajo en Catia La Mar, tras los terremotos que azotaron a Venezuela, permaneció ocho días debajo de los escombros: pasaron cinco hasta que fue encontrado y otros tres hasta que pudo ser rescatado.

El hombre de 40 años salió intacto de la tragedia y su esposa calificó el trabajo de los rescatistas como “un milagro”, según recogió el medio BBC. A más de 10 días del desastre, los equipos de rescate son quienes escarban la tierra y los escombros en busca de vida, y quienes dan esperanza a los familiares de los que aún no regresan a la superficie.

En La Guaira, uno de los Estados más afectados, rescatistas de distintos países mantienen operaciones de búsqueda apoyadas por perros especializados, equipo de corte, apuntalamiento y maquinaria pesada. De acuerdo con cifras del Gobierno venezolano, el número de fallecidos asciende a dos mil 954 y el de los heridos a 16 mil 592. Además, hay 856 edificios afectados y 190 colapsados.

Las labores siguen en la búsqueda de Fabio, un niño de nueve años desaparecido, sin que hasta el momento existan señales de vida. Sin embargo, gracias a las personas que han logrado salir de las ruinas gracias a los rescatistas, la familia del menor no pierde la esperanza.

“No pierdo la esperanza de que mi hijo va a aparecer. Hasta que el Gobierno me lo permita seguiré buscando a mi muchacho porque no he visto un cuerpo real, pero yo lo siento acá en mi corazón, lo siento en mi cuerpo que Fabio sigue vivo porque el responde a mis llamados”, dijo Francisco, papá de Fabio.

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Desde su llegada a Venezuela, los equipos de rescate han participado en la localización y extracción de víctimas en condiciones consideradas de alta complejidad debido al grosor de las losas de concreto y al riesgo permanente de nuevos colapsos. Integrantes del contingente mexicano, por ejemplo, describieron a “El País” el desastre como una de las tragedias más grandes en las que han trabajado.

Y es que los rescatistas han mostrado su valor. Uno de los casos fue el rescate de Kleiber Morán, niño de tres años, localizado con vida seis días después de permanecer bajo los escombros. El menor fue extraído de entre los escombros por un equipo de rescatistas jordanos, en un hecho que las autoridades venezolanas calificaron como un momento de esperanza en medio de la emergencia.

Ese rescate se produjo cuando ya había transcurrido el periodo en el que normalmente existen mayores probabilidades de hallar personas con vida, que es de tres días posteriores a los terremotos, según expertos, con lo que se convirtió en una de las noticias más esperanzadoras para las víctimas del desastre natural.

Los equipos de rescate desplegados tras los terremotos que azotaron el Norte de Venezuela han descrito que la magnitud de los daños y las condiciones en tierra complican las labores de búsqueda y extracción de víctimas.

En las zonas afectadas existían complejos residenciales de hasta 12 pisos, con una alta concentración de habitantes y estructuras de gran peso. Según un mando militar del Batallón de Emergencias del Ejército Mexicano —en una entrevista recuperada por “El País”—, las losas de concreto de gran grosor dificultan el acceso a las personas atrapadas y hacen más complejas las maniobras de rescate.

Los rescatistas indicaron que antes de ingresar a un edificio colapsado deben seguir un protocolo de evaluación para determinar la estabilidad de la estructura y reducir el riesgo para el personal. Una vez localizada una víctima, la extracción puede prolongarse durante varias horas, e incluso días, debido a las condiciones en que quedó atrapada entre columnas, muros o placas de concreto.

La portavoz de la Cruz Roja Internacional, Susano Arroyo, declaró para la Cadena SER de España que las réplicas mantienen a rescatistas y habitantes en alerta permanente, ya que existe el riesgo de nuevos derrumbes.

EL INFORMADOR/L. Martínez

Metodología debe unificarse entre los buscadores

Sebastián Mocarquer, integrante del equipo de las Naciones Unidas para la Evaluación y Coordinación en Casos de Desastres (UNDAC), explicó que la llegada de decenas de brigadas ha requerido una coordinación permanente para organizar las operaciones en las zonas afectadas.

“Cuando recibes 53 equipos de búsqueda y rescate, tres mil personas, se requiere una metodología, un manejo de información que tiene que estar probado, que tiene que funcionar rápidamente”, señaló.

La respuesta internacional incluye brigadas procedentes de más de 30 países, como México, Chile, Colombia, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Jordania, Taiwán, Italia, Brasil, Argentina, Perú, Ecuador, Panamá, República Dominicana, Costa Rica, Cuba, Honduras, Guatemala, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Portugal, Canadá, Turquía, Catar y Emiratos Árabes Unidos.

Los equipos realizan labores de búsqueda con perros especializados, extracción de víctimas, evaluación estructural, atención prehospitalaria y coordinación logística.

La ONU indicó que su función también consiste en fortalecer la capacidad de respuesta que tienen las autoridades venezolanas mediante la organización de la información y la asignación de tareas entre los distintos contingentes.

Según Mocarquer, los equipos de búsqueda y rescate suelen tener una ventana operativa de entre cinco y diez días para localizar sobrevivientes, aunque precisó que las posibilidades dependen de factores como el tipo de colapso de las estructuras y las condiciones en el terreno.

En esta zona costera, el ir y venir de los rescatistas internacionales de días anteriores ha dejado paso a la maquinaria amarilla, que ya empieza a excarvar los escombros, mientras los camiones hacen fila en las calles que durante el fin de semana estaban completamente colapsadas.

Los grupos de rescate internacional buscarán capacitar a las autoridades venezolanas en tareas de respuesta ante los sismos, así como apoyar en la recuperación de cuerpos.

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