El incendio en Pacific Palisades cambió los planes de Hudson Idov durante su último año de preparatoria, luego de que su vivienda quedara destruida por el siniestro. La experiencia lo llevó a replantear su futuro y apostar por una carrera técnica que le permita participar en la reconstrucción de su comunidad.Poco después de graduarse, se inscribió junto con un compañero en el programa de carpintería del Los Ángeles Trade-Technical College, ubicado al sur del centro de Los Ángeles. Su objetivo es crear una empresa constructora en el futuro y contribuir a la recuperación de las zonas afectadas por los incendios. “Tenemos grandes planes a 10 años”, comentó.Incluso antes de los incendios de Palisades y Eaton del año pasado, la ciudad ya enfrentaba una falta de alrededor de 70 mil trabajadores calificados en el sector de la construcción. Tras la destrucción de miles de viviendas y negocios, la necesidad de mano de obra aumentó a más de 100 mil empleos en áreas relacionadas con la edificación, con salarios promedio cercanos a los 30 dólares por hora, dependiendo del puesto y la experiencia.Ante esta demanda, el estado destinó 5 millones de dólares a cinco colegios comunitarios de Los Ángeles para fortalecer la formación de nuevos trabajadores. Parte de estos recursos se canalizó al Los Angeles Trade-Technical College para la compra de materiales y la actualización de planes de estudio enfocados en reconstrucción.Otra institución beneficiada fue el Pasadena City College, que utilizará los fondos para construir un centro de capacitación de 55 mil pies cuadrados destinado a carreras relacionadas con la construcción. Expertos señalan que la recuperación total tras incendios de gran magnitud puede tardar años, como ha ocurrido en ciudades de California afectadas por siniestros en 2017 y 2018.El programa de carpintería del Los Angeles Trade-Technical College, uno de los más grandes del estado con más de mil 800 estudiantes al año, tiene una duración aproximada de dos años. Los alumnos aprenden a construir cimientos de concreto, instalar refuerzos estructurales y levantar armazones, habilidades esenciales para reconstruir viviendas dañadas por incendios, ya que el calor extremo puede debilitar incluso las bases de concreto.Aunque los programas de formación en construcción suelen ofrecer oportunidades laborales bien remuneradas —algunas superiores a 40 dólares por hora— no todos los estudiantes logran concluir sus estudios. Según datos del colegio, alrededor del 33% de quienes ingresaron en 2021 obtuvieron un certificado, título o lograron transferirse a una universidad en un periodo de cuatro años.Factores como la necesidad de trabajar, el cuidado familiar o las exigencias académicas influyen en la deserción. Sin embargo, instructores destacan el sentido de comunidad entre los estudiantes, quienes combinan aprendizaje técnico con conocimientos de matemáticas, lectura de planos y normativas de construcción locales.El aumento en la demanda de trabajadores especializados ha impulsado el interés por carreras técnicas vinculadas a la edificación, consideradas fundamentales para atender los retos de infraestructura que enfrenta la región tras los recientes desastres naturales. TG