De acuerdo con información del medio estadounidense The New York Times, devotos de la iglesia católica y, puede que el mundo en general, se mantienen expectantes hacia la salud del papa Francisco, originario de argentina y, quien actualmente permanece ingresado en un hospital en Roma por razones de una compleja infección pulmonar.Este lunes, el Vaticano comunicó que Francisco estaba respondiendo bien a la terapia, además expresaron que los cardenales y fieles rezarían un rosario en la basílica de San Pedro por su recuperación. No obstante y, si visualizáramos un mal escenario, ¿qué sucede al tras el fallecimiento de un papa?Cuando un papa fallece, su muerte es verificada de inmediato por el jefe del departamento de salud del Vaticano y el cardenal camarlengo de la Santa Iglesia Romana, quien asume temporalmente la administración del Vaticano; actualmente, este cargo es ocupado por el cardenal Kevin Joseph Farrell. El cuerpo del pontífice será vestido con una sotana blanca y trasladado a su capilla privada. Dentro de la misma se llevará a cabo una ceremonia junto a otros funcionarios y miembros de la familia del papa, en este ritual, el cuerpo es colocado en un ataúd de madera revestido de zinc, vestido con indumentaria roja y acompañado por su mitra y palio.Posteriormente, el camarlengo redacta un documento oficial confirmando el fallecimiento del pontífice, anexando el informe médico. También resguarda sus documentos privados y sella sus aposentos, que en el caso del papa Francisco corresponden a un área significativa del segundo piso de la Casa de Santa Marta, residencia donde ha vivido durante su papado.Parte del protocolo incluye la destrucción del anillo del pescador, utilizado para sellar documentos, mediante un martillo ceremonial, evitando así su uso indebido.Desde el inicio de su pontificado, Francisco ha promovido un estilo de vida modesto, rechazando lujos y ostentaciones. Esta filosofía también se refleja en los preparativos para su despedida, ya que ha simplificado varios elementos de los tradicionales ritos funerarios papales.Históricamente, desde el siglo XIII, los cuerpos de los papas han sido embalsamados y expuestos sobre un pedestal elevado para el homenaje público. Cuando Juan Pablo II falleció en 2005, su cuerpo fue llevado al Palacio Apostólico para un velatorio privado destinado a cardenales, obispos y altos funcionarios italianos. Francisco ha eliminado esta práctica. En su lugar, se organizará un velatorio público directamente en la Basílica de San Pedro, donde los fieles podrán presentar sus respetos. Sin embargo, el ataúd permanecerá cerrado y no será colocado en una plataforma elevada.El Colegio Cardenalicio será el encargado de determinar la fecha y la hora en que el cuerpo del papa será trasladado a la Basílica de San Pedro en una procesión encabezada por el camarlengo, dando inicio al velatorio.El funeral del papa debe celebrarse entre cuatro y seis días después de su fallecimiento, seguido de nueve días de liturgias en diversas iglesias de Roma.Anteriormente, los papas eran sepultados dentro de tres ataúdes sucesivos: uno de ciprés, otro de zinc y un tercero de olmo. Sin embargo, Francisco modificó esta tradición y dispuso que su entierro se realice en un único ataúd de madera forrado de zinc.La noche anterior a la ceremonia fúnebre, el féretro se sella tras colocar sobre el rostro del pontífice un velo de seda blanca. Junto a él se incluyen una bolsa con monedas acuñadas durante su papado y un pergamino conocido como rogito, que contiene un breve resumen de su vida y pontificado. Antes de cerrar el ataúd, este documento es leído en voz alta.Otra innovación introducida por Francisco es la posibilidad de que un papa descanse en un templo diferente a la Basílica de San Pedro. En su caso, Francisco ha manifestado su deseo de ser sepultado en la Basílica de Santa María la Mayor, templo al que acudía con frecuencia para rezar ante la Virgen María.Entre 15 y 20 días después del fallecimiento del papa, el decano del Colegio Cardenalicio, el cardenal Giovanni Battista Re, de 91 años, convocará el cónclave para elegir al próximo sumo pontífice. Durante este período, conocido como sede vacante, el Colegio Cardenalicio se encarga de la administración de la Iglesia, aunque sin la facultad de tomar decisiones trascendentales.El cónclave se lleva a cabo en la Capilla Sixtina, donde los cardenales electores —todos menores de 80 años— prestan juramento de secreto y emiten sus votos de forma confidencial. Para elegir al nuevo papa, se requiere una mayoría de dos tercios.Una vez iniciadas las votaciones, los cardenales permanecen aislados en la Casa de Santa Marta. La palabra "cónclave", derivada del latín cum clave ("con llave"), hace referencia precisamente a este aislamiento, destinado a agilizar el proceso de elección.Las votaciones se repiten hasta alcanzar el consenso necesario. Al finalizar cada ronda, una chimenea instalada en la Capilla Sixtina emitirá un humo visible desde la Plaza de San Pedro. Si aún no se ha alcanzado la mayoría requerida, el humo es negro, señalando que no hay una decisión definitiva. En cambio, cuando se elige un nuevo papa, el humo blanco anuncia al mundo la llegada de un nuevo líder para la Iglesia Católica. Posteriormente y, a puertas cerradas en el Vaticano, el decano preguntará al sucesor si acepta el cargo. Si lo acepta, el decano preguntará con qué nombre desea ser llamado como papa.Una vez realizada esta ceremonia, el futuro pontífice se vestirá con una sotana blanca, saludará a los cardenales y caminará hacia un balcón de la basílica de San Pedro. Donde un cardenal de altísimo rango proclamará en latín:"Habemus papam" o “Tenemos un papa”.* Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp.AO