Somos un país con tantos problemas que sólo necesitábamos un pretexto para la alegría masiva. En eso se ha convertido este Mundial de Futbol que hace unas semanas ni siquiera terminaba de emocionar, pues pesaba más en el ánimo de los políticos que de la gente.Antes del Mundial nadie daba un peso por el seleccionado nacional. Era el mejor cuadro posible dentro de una apuesta limitada por falta de tiempo, voluntad y exceso de negocio. Sin embargo, sorprendió.Los tres goles contra Chequia fueron uno más sabroso que el otro. Nada hay más gratificante que una sorpresa cuando esperas poco, mejor si viene envuelta en paquete de tres.Ha sido la combinación perfecta: una Selección Nacional que convenció hasta el tercer partido y puso a gravitar los sueños más descocados.“¿Y si sí?”, la pregunta en redes alude a ese mal nacional de soñar, de vez en cuando, con la Copa del Mundo.Las redes están saturadas de episodios de felicidad en los momentos de festejo: las mexicanas besuqueándose a los coreanos y a cualquier güerito de dudosa procedencia, pues a veces es difícil determinar si son de Arandas o de algún país europeo; una de las mejores estampas muestra a un hombre que chapotea en una alberca de agua estancada mientras suena su trompeta y, supongo, llora de alegría; o el momento inmortal en que un aficionado nada de “croll” en una inundación durante los festejos del triunfo contra Chequia.Esta euforia se expresa también en la kilométrica fila de asistentes desde la mañana de ayer -algunos pernoctaron ahí-, esperando más de doce horas antes de su inicio el concierto de Alejandro Fernández, Julión Álvarez y Alfredo Olivas en La Minerva. Sentados en bancos, recostados sobre un carril de la Avenida Vallarta, muchos con su playera de la Selección Mexicana: la prueba fehaciente de que la gente está dispuesta a invertir lo más valioso que tiene: su tiempo.La expectativa era recibir 200 mil asistentes, pero llegaron 250 mil al corte de esta columna a las 22:30 horas (Maná convocó a 170 mil).Sólo para dimensionar: la marcha más numerosa del 8M, registrada en 2023, convocó a 70 mil mujeres.Las personas congregadas equivalen a cinco veces la capacidad del Estadio Guadalajara (Akron). Y por último, si nos queremos poner medio grillos, Verónica Delgadillo ganó Guadalajara con 317 mil votos.También ha habido momentos en donde el desenfreno desembocó en tragedia, como el atropellamiento masivo en Cabo San Lucas o el montoneo de aficionados para sacudir -casi hasta volcar- carros, incluidas patrullas.Los temas urgentes de este país no pueden esperar, pero tampoco la alegría. Lo único que necesitamos para esta última es un pretexto. El Mundial de Futbol comienza a serlo. Un mérito sin partido político ni colores.¿Y si sí?