No podemos sustraernos a las explosiones de júbilo que provocó el triunfo de la selección de México en el Mundial de futbol -se dice que fueron 800 mil personas las que se congregaron en las inmediaciones del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México- y al histórico hecho de que por primera vez en la historia se ganan los tres partidos, se pasa a la siguiente ronda como líder de grupo y no se recibe gol. Por supuesto que lo conseguido es excepcional y más que justificadas las explosivas manifestaciones que se suscitaron en todos los rincones del país. Sin embargo, no podemos alejarnos de la realidad que prevalece a nuestro alrededor.Y, así como vimos la noche del miércoles en las redes sociales las íntimas celebraciones de la presidente Claudia Sheinbaum en “su casa” de Palacio Nacional viendo el partido de futbol, con una discreta escenografía, donde acompañada solamente por su esposo -el mazatleco- Jesús María Tarriba Unger, vestida con la playera de la selección, frente a un moderado -si es que no pobre- plato de botanas -sin bebidas a la vista- y “pegando de brincos”, al unísono éramos testigos de las escenas que venían desde Venezuela, donde una serie de temblores dejaron una estela de muerte y destrucción. Hasta ayer por la tarde -casi noche- el saldo de los siniestros indicaba que eran poco menos de 200 los muertos y más de mil 500 los lesionados. Pero con la experiencia en sismos que hemos vivido en México, a estas alturas de la tragedia las cifras aparecen discretas por la dimensión de destrucción que dejó el fenómeno, por lo que es fácil predecir que desafortunadamente el número de víctimas se elevaran considerablemente.Y sí, seguimos celebrando lo conseguido por el Tri, pero tampoco podemos obviar que el torneo mundialista termina en unas semanas, deberemos regresar a la cotidianidad y desconectarnos de una realidad, donde estamos “en la mira” del gobierno estadounidense, como la advertencia que hizo Terry Cole, director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) en su comparecencia ante el Senado, donde dijo que el fentanilo es “... una amenaza sin precedente… y es prioridad número uno de la agencia”, culpando directamente a los cárteles Jalisco Nueva Generación y de Sinaloa como los principales distribuidores, por lo que la “DEA espera terminar con esta amenaza”. Y algo parecido sucedió con el secretario de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, quien ante el Congreso -al comparecer para defender su presupuesto-, insistió que en la frontera norte de México no hay un solo centímetro que no esté controlado por las organizaciones criminales, quienes operan con una tecnología avanzada.Así que, podemos seguir celebrando y soñando con alcanzar grandes hazañas en el Mundial -donde ha habido agradables sorpresas y los tradicionales favoritos están muy distantes de sus niveles futbolísticos-, pero tampoco estamos para un “campanazo” -como algunas ya opinan- y tampoco podemos alejarnos de nuestra verdadera realidad a través de una fantasía.Usted, ¿qué opina?