Vecinos de al menos cuatro colonias encontraron en el agua que llega a sus casas rastros de la bacteria E.coli proveniente de las heces fecales: Alamedas de Zalatitán (Tonalá); El Sauz (Tlaquepaque); Belisario Domínguez (Guadalajara) y Santa Ana Tepetitlán (Zapopan).También en las colonias tapatías de El Fresno, San Rafael y Valentín Gómez Farías hubo indicios de plomo, un contaminante neurotóxico que afecta el desarrollo cerebral de niños y causa daño renal.Esta información surgió de los monitoreos vecinales de agua promovidos por el IMDEC y otros colectivos a través de la campaña “El Siapa que queremos”.Se trata de ejercicios ciudadanos para realizar análisis físico químicos del líquido por medio de técnicas domésticas (orientativas, es decir, no suplen a un laboratorio profesional) que arrojan indicios sobre los contaminantes del agua a partir de los límites máximos permitidos por la NOM-127.Hasta ahora se han realizado 76 muestreos provenientes de 54 colonias en Guadalajara, Zapopan, Tonalá y Tlaquepaque entre marzo y abril de este año. Esta semana se llevó a cabo un ejercicio más de monitoreo del líquido en la Colonia Americana y los colectivos esperan sumar próximamente un centenar de muestras.¿Qué arrojaron los resultados?En tres colonias -las ya mencionadas- se identificó una concentración muy alta de plomo. En cuatro más -igualmente señaladas líneas arriba- había E.coli.Preocupante también que en 65 muestras el agua prácticamente no estaba clorada, lo que evidencia una desinfección insuficiente que eleva el riesgo bacteriológico y viral si se consume esa agua.Los fluoruros se identificaron en 17 muestras. Su principal daño a la salud en el plano inmediato es la fluorosis dental (manchas en los dientes) y una alta exposición genera deformaciones óseas.Este contaminante se encontró en colonias como La Americana, Polanquito, El Refugio y Fovissste Estadio, en Guadalajara; y en Arcos de Guadalupe, Jardines del Valle y San Felipe, en Zapopan; también en El Sauz de Tlaquepaque, entre otras.“La calidad del agua presenta riesgos significativos para el consumo humano, especialmente en poblaciones vulnerables (niños, embarazadas y lactantes)”, concluye el informe del IMDEC.Ismael Jáuregui, nuevo titular del Siapa, asumió el cargo el primero de abril de este año tras la crisis de agua turbia y con olor que vivió la ciudad. Está por cumplir dos meses.Días después, el gobierno de Jalisco anunció una inyección de mil mdp al organismo, un hecho inédito para un Siapa que históricamente se había financiado con las cuotas de los usuarios y, por primera vez, necesitó recursos adicionales de nuestros impuestos. Hasta ahora ignoramos cuál es el plan de Jáuregui en el corto, mediano y largo plazo para sanear y reestructurar un Siapa en bancarrota. Los reportes de agua turbia y con olor disminuyeron, pero sólo significa una cosa: la crisis del Siapa se volvió silenciosa; sigue ahí, pero indistinguible a simple vista.Este no es el Siapa que queremos.