Estropearse el físico, no tienen otra aspiración, es lamentable. Los hijos del Emperador Julio César Chávez es a lo que se dedican, mínimo, en la reciente década. Al mayor, JC Jr., lo exhibió el argentino Sergio "Maravilla" Martínez, la noche de un campeón mundial mediano sin recursos, de estilo feo, siempre lo ha tenido. Omar, está empatado, Jorge Páez Jr., hijo del legendario "Maromero", también lo exhibió, y de esto han transcurrido varios calendarios.Activo inagotable para dar y repartir del boxeador que tiene el Guinness Record de la mayor asistencia en una pelea de box con boleto pagado, 132 mil 274 espectadores. El Emperador reunió aficionados para verlo superar a Greg Haugen en el Estadio Azteca, Ciudad de México, el 20 de febrero de 1993.Existió en Tonalá, Jalisco, el Casino Río Nilo, el propietario del inmueble, debió ser don Paco Camarena Nario, anunció que proyectarían la noche histórica acompañada con populares alineaciones gruperas, taquilla con miles de fans. Cuando se anunció que daría inició la función boxística proyectada en pantallas gigantes, y en pago por ver, miles de presentes dejaron el baile para presenciar la victoria del sonorense y el sorprendente lleno en el estadio tres veces mundialista. Fenómeno que antes provocó Salvador Sánchez-Wilfredo Gómez, y después Juan Manuel Márquez-Manny Pacquiao. Los promotores Don King y Bob Arum conforman esta historia.Con estos números, JC Jr., Omar, promotores, plaza donde se coloca el ring, televisora, están convencidos que no hay margen de error para el negocio, o casi, por lo que los hijos del Emperador continuarán con la resta de su capacidad física.JC Jr., y Omar ocuparon el fin de semana el espacio de la pantalla que transmite el tradicional sábado de box a nivel nacional, rubricaron que la herencia es venero inagotable. Los enfrentaron a adversarios colombianos de muy poca monta en el Gimnasio Miguel Hidalgo en Puebla. Antes de la revolución digital, aficionados, son los expertos en boxeo, leían el récord de preliminaristas y estelares en medios impresos, diarios y revistas, para elegir a su favorito, entonces reconocían que los promotores concertaban encuentros en igualdad de condiciones, parejos. Los Chávez, en cambio, se observaron grandotes en Puebla, además Omar presumió un récord casi tres veces más extenso que el del colombiano Brayan Santander, y JC Jr., mejoró, tres veces superior al palmarés que trajo de Sudamérica Jeison Troncoso, quien indefenso, fue noqueado en el primer round. Su compatriota, quien ni siquiera sabe imprimir correctamente el repertorio en el oponente, soportó algún castigo y prefirió no levantarse de la lona ante la desigual contienda. Lo noquearon en el segundo capítulo. Los buscaron de poca talla.“Póngase con uno de su tamaño”, le suelen decir al ventajoso en peleas callejeras. En el boxeo, que está reglamentado, se enfrentan dos púgiles en igualdad de condiciones. Publicó Columna Match en EL INFORMADOR el 13 de mayo de 2016, tras el estremecedor nocaut, abusivo, de Saúl “Canelo” Álvarez al británico Amir Khan.Exhibir a los Chávez porque no existen prospectos que llenen ese tiempo en la televisión abierta, que los enfrenten ante boxeadores que representan menos que un sparring, no es problema de los herederos del Emperador, sin embargo, en compromisos tan desiguales suele pasearse por el ring la posibilidad de que se dé un hecho que lamentar. La Comisión de Box de la entidad debió reglamentar los enfrentamientos, sorprende que el médico haya autorizado las salidas médicas al observar los récords tan disparejos, ya actualizados, 64-7 con 36 nocauts a favor de JC Jr., por 17-3 con 10 nocauts favorables para Jeison Troncoso. Omar Chávez, 52-9, 29 nocauts. 20-6, 8 nocauts de Brayan Santander... Y por ahí estaré atisbando.