Miércoles, 05 de Agosto 2026

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Las finanzas públicas son una bomba de tiempo

Por: Israel Macías López

Las finanzas públicas son una bomba de tiempo

Las finanzas públicas son una bomba de tiempo

Hacienda celebró que la economía mexicana creció 1.5% trimestral en el segundo trimestre del 2026, su mayor avance desde finales de 2020. La presidenta Sheinbaum repitió la cifra como prueba de que las cosas marchan muy bien. Pero en el mismo comunicado, se describen unas finanzas públicas que se parecen más a la bomba de tiempo de la que habló el Dr. Carlos Urzúa, el primer Secretario de Hacienda de López Obrador.

El primer foco rojo está en el balance primario, el indicador que mide si el gobierno puede pagar sus gastos corrientes sin contar el costo de la deuda. En el primer semestre de 2025 ese superávit fue de 235 mil millones de pesos; en el mismo periodo de 2026 se desplomó a apenas 114.6 mil millones, una caída real de 53.1%. Es decir, la capacidad del gobierno para cuadrar sus cuentas, sin contar intereses, se redujo a la mitad en un año.

¿Y a dónde se está yendo el gasto que no se puede bajar? Al pago de la propia deuda. El costo financiero ascendió a 693 mil 470 millones de pesos durante el primer semestre, equivalente a 14.3% de todo el gasto neto del sector público en esos seis meses. En otras palabras, de cada siete pesos que gastó el gobierno, uno se fue únicamente a pagar intereses.

Al mismo tiempo, la recaudación se debilitó: los ingresos por Impuesto Sobre la Renta (ISR) cayeron 6.2% real respecto al primer semestre de 2025. Incluso en un contexto en el que la economía presentó cierto crecimiento. En contraste, el gasto de organismos como el IMSS y el ISSSTE, cargado de pensiones y prestaciones que no se pueden recortar, sigue creciendo: 8.0% real, muy por encima del 2.1% en que avanzó el gasto neto total.

Ese es el problema estructural de las finanzas públicas de este gobierno. El gasto que es rígido, crece más rápido que lo que crece toda la economía.

Ante esta presión creciente, a Hacienda no le queda de otra que seguir recortando lo único que sí puede mover: el gasto de operación distinto del pago de sueldos y salarios, cayó 7.2% real, y las participaciones que reciben estados y municipios se redujeron 3.6% real. El margen de maniobra para el gobierno se sigue estrechando, porque cada peso adicional que exige el pago de pensiones o el costo de la deuda tiene que salir de algún lado.

El propio boletín presume que las ocho calificadoras mantienen el grado de inversión de México, pero por supuesto que no analizan lo que hizo Moody's. La agencia no solo cambió la perspectiva de negativa a estable, como se lee en el comunicado; antes de eso, recortó la calificación soberana de Baa2 a Baa3, el escalón más bajo dentro del grado de inversión, justo un peldaño arriba de considerarse deuda especulativa o basura. Y esto lo presentan como una “mejora”.

Con la deuda del sector público en 51% del PIB, México ya no tiene el mismo colchón que tenía hace una década frente a la incertidumbre externa y al estancamiento interno. Si México pierde el grado de inversión se encarecería el financiamiento externo, presionaría al tipo de cambio y obligaría a subir las tasas de interés para retener capitales.

Hoy, con una tasa de referencia de 6.50%, la economía apenas logra crecer al 1.5% trimestral. Si un evento de mercado obligara a subir esas tasas para defender el peso ante un eventual recorte de la calificación, ¿de dónde saldría el crecimiento?

Por supuesto, esto no significa que la economía mexicana esté a punto de colapsar mañana. Pero no debemos ignorar las señales de que el margen fiscal se agota: el superávit primario se desploma, el costo de la deuda se come pedazos mayores del gasto, los ingresos tributarios ya no alcanzan y una calificación crediticia que está al límite del precipicio.

Ignorar una bomba de tiempo no la desactiva. El problema que desactivarla significaría elevar los ingresos del gobierno por medio de una Reforma Fiscal. Reforma que se ve francamente imposible entre 2026 y 2027, ya que se vienen las elecciones intermedias en México.

Y dado que Morena quiere volverse a quedar con la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, imposible que lancen ahora un plan para subir los impuestos. Solo nos queda esperar que no estalle en 2027 la bomba fiscal que tiene el gobierno.

Israel Macías López. Economista, Profesor en la Universidad Panamericana en Guadalajara.

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