Miércoles, 12 de Agosto 2026

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Jalisco: Del boom exportador al estancamiento de la economía local

Por: Israel Macías López

Jalisco: Del boom exportador al estancamiento de la economía local

Jalisco: Del boom exportador al estancamiento de la economía local

Guadalajara desde hace años construyó su fama de ser el “Silicon Valley mexicano”. Las cifras de exportación lo confirman: durante el primer trimestre de 2026, Jalisco aportó 27.4% de todas las exportaciones nacionales de equipo de cómputo, comunicación y componentes electrónicos, solo por detrás de Chihuahua, con 52%. Entre ambos estados concentraron casi 80% de ese segmento estratégico y 34% de la totalidad de las exportaciones mexicanas. Plantas de Foxconn, Jabil, Flex, Pegatron, Inventec, Wistron, Wiwynn y Sanmina, instaladas en la Zona Metropolitana de Guadalajara, abastecen hoy cadenas de suministro de Microsoft, Amazon, Google y Meta, que expanden agresivamente su infraestructura para inteligencia artificial. Con estos datos, sería fácil dar por hecho que a Jalisco le está yendo económicamente muy bien.

Los números del INEGI dicen otra cosa.

De acuerdo con el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), la economía jalisciense se contrajo 0.8% a tasa trimestral y 1.2% a tasa anual durante el primer trimestre de 2026, con cifras ajustadas por estacionalidad. El desglose sectorial expone dónde está el problema: las actividades primarias se desplomaron 13.9%, las secundarias —que agrupan manufactura, construcción y energía— cayeron 2.7% a tasa trimestral y 4.6% a tasa anual, y solo las terciarias, comercio y servicios, avanzaron un modesto 0.8%. Dentro de las secundarias, la industria manufacturera en su conjunto retrocedió 3.4%, a pesar del auge exportador. Jalisco figuró, junto con Chihuahua, entre las entidades que más restaron al desempeño industrial nacional en el trimestre.

La paradoja no es casualidad, es estructural. El boom exportador está enormemente concentrado en un puñado de empresas multinacionales insertas en cadenas de valor globales, con proveedores, insumos y buena parte del capital humano especializado, pero que operan en gran medida aislados del resto del tejido productivo estatal. Mientras esas plantas rompen récords, el campo jalisciense se desploma a dos dígitos y la pequeña y mediana empresa —la que sí genera empleo en el territorio— no son parte de la fiesta.

El PIB agregado de Jalisco puede lucir impresionante en el promedio nacional gracias al peso de la electrónica, pero ese promedio esconde una economía dual: un enclave de clase mundial rodeado de un entorno productivo que no logra derramar una gota de valor agregado hacia abajo.

Ahí está el límite del nearshoring como estrategia de desarrollo por sí sola. Atraer más y más líneas de ensamblaje no resuelve el problema si no viene acompañado de integración de cadenas de suministro locales, de certeza en infraestructura hídrica y energética —dos cuellos de botella ya documentados en la ZMG— y de mecanismos reales de transferencia tecnológica hacia las pymes jaliscienses.

Sin ese “Plan B”, el corredor tecnológico Chihuahua-Jalisco corre el riesgo de consolidarse como un enclave exportador de alto valor, con escaso arraigo económico local: mucho tránsito de mercancía de “clase mundial” por la aduana, poca irrigación de ese dinamismo hacia el resto de la economía estatal.

El reto no es menor porque llega justo en la antesala a la discusión del Presupuesto 2027. La política industrial y agropecuaria de la administración del gobernador Pablo Lemus tendrá su prueba de fuego: decidir si Jalisco sigue apostando únicamente a atraer más semiconductores y servidores, o si finalmente construye la infraestructura, el financiamiento y los encadenamientos productivos que permitan que el “Silicon Valley mexicano” deje de ser una etiqueta de mercadotecnia y se convierta en una fuente real de crecimiento compartido.

Jalisco no tiene un problema de atracción de inversión: ese frente lo tiene resuelto y lo seguirá teniendo mientras la demanda global de infraestructura para inteligencia artificial no caiga.

Tiene un problema de derrama. Mientras las exportaciones sigan rompiendo récords y la actividad económica local siga contrayéndose, el freno de mano seguirá puesto para la economía en su conjunto, y ningún discurso sobre el “Silicon Valley mexicano” podrá esconderlo por mucho tiempo.

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