Ante las críticas de expertos, analistas de café y opinólogos de las redes sociales, el secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández, decidió responder con convocatoria en mano: hay tres mil vacantes en la Policía estatal esperando valientes. Porque, dice entre líneas, cuando todo marcha en relativa calma nadie aplaude, pero basta que el crimen organizado embista —como el domingo pasado— para que aparezcan los doctores en estrategia de seguridad desde el sillón.El mensaje suena claro: menos hilos en redes y más solicitudes en Recursos Humanos. Porque reclutar, capacitar y patrullar no se hace con hashtags. ¿Qué tal? * * * En el Ayuntamiento de Tlaquepaque parece que el calendario electoral se adelantó. Cuentan en los pasillos —y en los chats de WhatsApp— que a varios trabajadores les llegó la cordial invitación (léase instrucción) de salir a los polígonos del municipio a “hacer territorio” durante los sábados y domingos, además de cumplir muy formales con su jornada laboral. O sea: servidor público entre semana y operador político el fin de semana.No es que uno sea mal pensado, pero cuando el activismo coincide sospechosamente con los tiempos no electorales, hasta el empedrado del Pueblo Mágico levanta la ceja. * * * En el Congreso de Jalisco sacaron la calculadora y, sin sobresaltos, aprobaron el Presupuesto 2026 por mil 109 millones de pesos. Es para la nómina, la operación diaria, el mantenimiento de edificios, para un espacio digno del Archivo General y para modernización y equipamiento. Todo cabe cuando hay consenso.Ahora sí se coordinaron las áreas administrativas de la Secretaría General y la Comisión de Administración, que encabeza la diputada Montse Pérez Cisneros, con el aval de todas las bancadas políticas. Por unanimidad y sin jaloneos.Buena señal, aseguran, para destrabar los pendientes en este año. * * * En modo exprés y sin despeinarse, los Congresos estatales sacaron la calculadora y dijeron: va. En cuestión de horas, Sinaloa, Ciudad de México, Colima y Tlaxcala, entre otros, levantaron la mano y con ellos se llegó a los 17 Estados necesarios para que la jornada laboral de 40 horas a la semana ya sea constitucional.La lista es larga y aplicada: Oaxaca, Tabasco, Sonora, Puebla, Estado de México, Hidalgo, Veracruz, Zacatecas, San Luis Potosí, Yucatán, Chiapas, Nayarit y Quintana Roo. Unanimidad en San Lázaro y velocidad récord en los Estados. Cuando hay acuerdo, vaya que se nota.Eso sí, que nadie vaya sacando la hamaca: la reducción será gradual. En 2027 bajará a 46 horas la jornada semanal… y de dos en dos hasta 2030.