Los cuatro muertos en los festejos mundialistas de la capital tras el triunfo de México contra Ecuador son una trágica señal de alerta para autoridades y ciudadanos.Las víctimas fueron un hombre y dos mujeres que murieron por asfixia debido a la multitud en las inmediaciones del Ángel de la Independencia; un cuarto varón falleció por una crisis convulsiva con cuadro etílico que derivó en paro cardiorrespiratorio.Los videos de la aglomeración que circularon en redes son aterradores. Sólo en torno al Ángel de la Independencia (Reforma, Revolución y Juárez) se congregaron 820 mil personas. Eso equivale al 9% de la población de la Ciudad de México. Justo en esa zona ocurrió la tragedia.Un estudio sobre prevención de avalanchas humanas (Zhang, Zhao y Elmalaki, 2023) dibuja los distintos panoramas.* Si hay de cuatro a cinco personas por metro cuadrado se considera una zona segura. En ese rango, una persona aún tiene libertad de movimiento.* Se considera zona crítica si hay seis o más personas por metro cuadrado. Aquí se pierde la libertad de movimiento y se considera una aglomeración altamente riesgosa.* El estudio indica que en este escenario una persona fluye como el “agua”, por lo que desaparece la capacidad de detenerse o cambiar de dirección. Un tropiezo se vuelve extremadamente peligroso pues bajo esta presión es casi imposible levantarse.* Este riesgo aumenta, señala el estudio, cuando una persona entra en estado de pánico al experimentar un confinamiento o limitación de su movilidad; un efecto dominó, una estampida fatal, son muy probables.* Quienes están más expuestos, naturalmente, son menores, mujeres y adultos mayores.* La responsabilidad es compartida. Un comportamiento violento de la afición, sumado a una mala prevención y mitigación de riesgos por parte de la autoridad, eleva la posibilidad de que los festejos sigan costando vidas. Tras la victoria contra Bélgica en México 86, 20 mil capitalinos salieron a festejar, según crónicas de la época. Ese episodio dejó al Ángel de la Independencia con daños, hubo vandalismo, secuestro de automóviles y saqueo de tiendas. Las autoridades tuvieron que redoblar el operativo para los siguientes partidos.La capital en ese momento aprendió de ese primer episodio. Mejoró el operativo de contención y los siguientes festejos, hasta que perdimos con Alemania en cuartos de final, se realizaron con más civilidad.¿Qué tan preparados estamos para otra victoria de la Selección Nacional, sobre todo si se rompe la maldición de los octavos de final?Ojalá que la afición esté a la altura y que las autoridades locales, además de contar toneladas de basura recogida y celebrar a Jalisco como “la sede más mexicana”, hayan tomado nota porque en los festejos y conciertos en Guadalajara, la densidad de personas por metro cuadrado ha alcanzado ese umbral peligroso.