Bajo el argumento de promover la soberanía energética y no depender del gas natural que se importa de Estados Unidos desde hace años, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció el viernes pasado que desde su Gobierno y Petróleos Mexicanos (Pemex) se exploran fuentes “no convencionales” de ese combustible mediante fractura hidráulica (fracking). Antes de tomar la decisión, dijo en la conferencia de prensa mañanera de ese viernes 10 de abril, se integrará un comité científico con especialistas de diferentes instituciones en manejo de agua, explotación sustentable, geología y medio ambiente, que explorará opciones y en dos meses presentará sus recomendaciones. Los integrantes de este grupo de darán a conocer este miércoles. La Presidenta Sheinbaum justificó esta decisión, que contradice posturas anteriores del actual partido gobernante de la Cuarta Transformación, con el argumento de que está en juego la soberanía y el desarrollo del país. “¿Qué ponemos en el centro? La soberanía, el desarrollo del país, el futuro ambiental, las siguientes generaciones. ¿Pero qué ponemos también en el centro? La viabilidad y el desarrollo del país”, señaló. El énfasis en este argumento un tanto exagerado se debe a que apostar por la fractura hidráulica contradice sustancialmente la postura que mantuvo durante todo el sexenio su antecesor Andrés Manuel López Obrador. Durante su sexenio (2018-2024), argumentó que el fracking provocaba daños ambientales e implicaba un alto consumo de agua, e incluso planteó prohibirlo constitucionalmente, aunque nunca concretó la iniciativa. Después de la intervención de la Presidenta Sheinbaum el viernes pasado, la titular de la Secretaría de Energía, Luz Elena González, explicó que se valora la técnica de la fractura hidráulica debido a la alta dependencia de las importaciones de gas shale (también llamado de lutitas o de esquisto).Según las notas del día, la titular de Energía dijo que el país consume 9 mil millones de pies cúbicos de ese combustible, de los cuales 2 mil 300 millones son producidos por Pemex y 6 mil 800 millones de pies cúbicos son importados (80 por ciento de Texas y 20 por ciento de California, “La Jornada”, 10 abril 2026). Por eso y para no depender de las exportaciones de Estados Unidos, se quiere ahora apostar por la fractura hidráulica.Pero desde la Alianza Mexicana contra el Fracking (una coalición de organizaciones defensoras del territorio y ambientales) que desde hace más de doce años ha denunciado las graves afectaciones que provoca el fracking en el mundo, pero también en pozos de Pemex donde ya utiliza esta práctica. El biólogo Antonio Hernández, integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking, declaró al portal “Sin Embargo”: “Nosotros ya los vivimos en lo que llamamos la frontera chiquita de Tamaulipas, desde Laredo hasta Díaz Ordaz, en Anáhuac, Nuevo León, y desde el municipio de Guerrero a Piedras Negras, Coahuila, ya se viven los efectos del fracking desde Texas, y allí el discurso siempre ha sido de que es ambientalmente responsable. Eso es falso”. Antonio Hernández forma parte del grupo que ha documentado cómo la presencia de pozos exploratorios con fracking de Pemex desde 2013 dejó el agua turbia y casas fracturadas por sismos en Los Ramones, Nuevo León. Por su parte, Rodolfo Bibiano, del Consejo Consultivo Regional y habitante de Totonacapan, una comunidad de Papantla, Veracruz, también alerta de los riesgo en la región donde vive. En la entidad, la Alianza Mexicana contra el Fracking y Earthworks informaron desde 2023 de al menos 2 mil pozos que han sido explotados con esta técnica y sus daños al medio ambiente (“Sin Embargo”, 13 abril 2026). Dicen que “fracking, es fracking” y hasta ahora no han demostrado que haya una técnica de fracturación hidráulica amigable con el medio ambiente. Manuel Llano, de Carto Crítica y también parte de la alianza contra el fracking alertó también sobre el enorme riesgo de afectar las reservas del agua pues se calcula que un pozo de fracking requiere hasta 160 millones de metros de agua (Radio UdeG, 14 abril 2026). Por eso, esta coalición de organizaciones ambientales y defensoras del territorio, se oponen a autorizar el fracking ahora bajo el argumento de la soberanía energética. En un comunicado publicado el lunes 13 de abril, la Alianza Mexicana contra el Fracking, plantearon. “Convertir la dependencia actual en una apuesta por más extracción fósil, más infraestructura gasífera y más sacrificio territorial no es soberanía energética. Es profundizar el mismo modelo fósil que ha contaminado territorios, comprometido fuentes de agua, impuesto riesgos a comunidades enteras y retrasado una transición energética real y justa. No se trata de buscar nuevas coartadas técnicas para prolongar la dependencia fósil de México, sino de asumir decisiones para dejarla atrás; volver a poner sobre la mesa el fracking contradice abiertamente el compromiso de no permitir esta técnica en el país”.Será coherente el gobierno de la Cuarta Transformación con su oferta electoral de prohibir esta técnica tan dañina al medio ambiente o será otra promesa más incumplida.