Uno de los mantras marxistas era la aspiración a una sociedad sin clase. En México estamos a punto de lograrlo, pero no porque no haya ya diferencias sociales, sino porque literalmente las más altas autoridades de educación del país así lo decidieron: que no haya clases, total, no pasa nada.Algunos secretarios estatales luego se rajaron, pero los vimos votar y los vimos en el video del anuncio sin hacer gestos o alguna señal de protesta. Posterior a la patriótica decisión la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, tuvo que salir a decir que era solo una propuesta que se analizaría posteriormente.¿Quién gana con una decisión así? Por supuesto no son los alumnos que verán mermada la ya de por sí escasa capacidad del sistema educativo para generar en ellos habilidades y conocimiento. Los niños, que deberían ser los sujetos del derecho a la educación, se han convertido en objetos pasivos de la burocracia magisterial. Tampoco ganan por supuesto los padres de familia, todo lo contrario, son los principales afectados de una decisión arbitraria y que se pasa la planeación por el arco del triunfo: fue un perverso regalo de días de las madres. Si desde hace un año se hubiese tomado la decisión de cambiar el ciclo escolar hubiese sido polémico, pero no un escándalo.Improvisar con algo tan delicado como el número de días de clase de los alumnos y por tanto de los contenidos de un programa de enseñanza habla de un desgobierno absoluto en el sistema educativo. Los únicos que ganan con esta decisión son, pues, los maestros que tendrán más días de vacaciones. Claramente es una decisión tomada en función de los interés de los sindicatos de educación que, por cierto, dudo que los hayan consultado con sus bases magisteriales, pues ni siquiera todos los maestros están felices con la decisión. ¿Cómo pasamos del asueto obligatorio en el día de la inauguración del mundial al no hay clases durante todo el tiempo, aún cuando ya no haya partidos en México? ¿A cambio de qué cedió el secretario de Educación, Mario Delgado, 40 días de vacaciones a los sindicatos? Seguramente a cambio de que los sindicatos magisteriales, particularmente la CNTE, retiren sus amenazas de paralizar la ciudad de México durante los días del mundial.A medida que se discuta la polémica decisión a lo largo de la semana y obliguen a la Presidenta a tomar una decisión definitiva sobre la brillante idea del secretario, se irá esclareciendo cómo y por qué se tomó la decisión. La idea es tan, pero tan, mala que la oposición a la medida ha sido casi unánime.Salvo algunos agoreros de la transformación que han recurrido al argumento, por demás retrógrada, de “si no pueden cuidar a sus hijos pues no los tengan” el resto de los actores, incluyendo el cadáver llamado Comisión Nacional de Derechos Humanos, se han manifestado en contra de la propuesta.En una democracia relativamente normal un hierro de este tamaño implicaría la renuncia del secretario de Educación, el hilo se rompería por lo más delgado, pero bien sabemos que ese no es el caso.