Sumidos en sí mismos y con ese afán de victimización que caracteriza a la llamada Cuarta Transformación, la Presidenta y su equipo son incapaces de ver más allá de su ombligo, y por lo tanto de ser mínimamente empáticos con el dolor.Todo aquello que no cabe en su esquema de nosotros y los otros, conmigo o contra mí lo encasillan en una categoría, cada día más amplia y contradictoria, que en el sexenio pasado se llamaba el conservadurismo y hoy pasó a llamarse la extrema derecha, y que, absurdamente, va desde la CNTE hasta Salinas Pliego, pasando por todos aquellos que osan criticar las acciones de un gobierno cada día más errático.Ese discurso tiene un límite, y ese límite es el dolor. Las absurdas declaraciones de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, de que iban a investigar quién estaba detrás de las madres buscadoras, particularmente las de Jalisco, quién las había apoyado para trasladarse a la Ciudad de México, y la burla, porque no fue otra cosa, de la Presidenta, que dijo que en la protesta de las madres había más funcionarios públicos registrando lo que pasaba que buscadoras, son dos muestras fehacientes de la falta de empatía con el dolor.No sé qué es más preocupante, que la secretaria no se entere de nada, o que criminalice el apoyo para el transporte para una manifestación, cuando Morena lo hace un día sí y otro también. Si lo hacen ellos es válido; si lo hacen otros, es sospechoso e impuro. Gran sorpresa se va a llevar la secretaria si realmente quiere saber quién apoya económicamente a las madres buscadoras de Jalisco en el traslado, pues no es el gobierno de MC sino el PT, su partido aliado, que ha articulado las luchas de los desaparecidos de los años setenta, los de la guerra sucia, con la de las madres buscadoras. Aunque luego haya querido componerla, la risa de la Presidenta, que le salió del alma, resulta tremendamente ofensiva no solo por la falta de empatía con el dolor, sino porque presupone que para que el dolor sea válido tiene que ser masivo, como su movimiento. Un desaparecido y una madre buscadora debería ser suficiente para suscitar la solidaridad de la Presidenta.El discurso del Gobierno morenista, expresado en su coro de medios alternativos y periodistas afines (hoy tan cercanos al presupuesto) es que al manifestarse las madres buscadoras le hacen el juego a la derecha. Lo que al parecer no entienden es que el dolor no tiene ideología. Y sí, así como ellos usaron el dolor genuino de los padres de los 43 estudiantes desaparecidos en la campaña de 2018, ojalá algún partido de oposición tuviera la sensibilidad de acompañar la causa de las madres buscadoras frente a un gobierno indolente y mezquino ante el dolor de decenas de miles de familias que sufren por un pariente desaparecido, pero no lo harán, entre otras cosas porque son igualmente responsables de la falta de una política que atienda el fenómeno. El dolor de las madres buscadoras no tiene ideología. La indolencia gubernamental sí.