Los morenistas se quejan de actos anticipados de campaña por parte de la alcaldesa Verónica Delgadillo. El chiste se cuenta solo, pues los precandidatos de Morena llevan dos meses pintando bardas y haciendo campaña, pero el hecho habla de la tensión con la que se está viviendo la elección por la presidencia municipal de Guadalajara.Los de Morena piensan que, si ganan Guadalajara en 2027, van derecho a la gubernatura, tal como lo hizo el PRI con Aristóteles Sandoval en 2012, después de cinco alcaldes de Guadalajara y tres gobernadores panistas consecutivos, o como Enrique Alfaro desbancó al PRI tras vencerlo en la elección de presidente municipal de la capital del estado en 2015. Los emecistas saben que perder Guadalajara no solo es una derrota prácticamente segura en la elección de gobernador de 2030, sino que sería, para todo fin práctico, el fin de la gubernatura de Lemus.MC tiene una pequeña ventaja, y es que ya tiene candidata, la alcaldesa Verónica Delgadillo, mientras que los de Morena entrarán en un proceso de desgaste terrible en la selección de quién será la candidata o candidato y se están dando hasta con la cubeta, porque no hay reglas internas. La única regla es que ganará quien salga mejor en las encuestas. Encuestas a las que, por cierto, no tendrán acceso ni podrán conocer, como ya es costumbre. Todo proceso interno genera desgaste y la clave para Morena será procesar bien la decisión, porque si no van juntos, no ganan.El leitmotiv de la campaña de Morena será el agua puerca: recordarles a los ciudadanos que, si reciben mala calidad de agua, es por la mala operación del SIAPA de los gobiernos de MC. Mucho de lo que pase en esa campaña dependerá de que las nuevas autoridades del agua sean capaces de terminar las obras necesarias para que la mejora sea clara y perceptible antes de la elección. Si no lo logran, les pegará en la línea de flotación.Movimiento Ciudadano, por su parte, se va a concentrar en difundir que Morena es un narcopartido. Los escándalos de la relación de algunos morenistas con el crimen organizado son, sin duda, el lado más débil del partido en el gobierno, y los naranjas confían en que el tema pueda crecer a partir de alguna acción o declaración del gobierno de Estados Unidos. Morena ha demostrado ser bastante repelente a este tipo de señalamientos en otros estados, pero en la elección de Guadalajara, donde el padrón de votantes es predominantemente de clase media urbana, les puede pegar más de lo que imaginan.Aguas puercas contra narcopartido. Pareciera una función de lucha libre en una historieta de “El Santos”, de Jis y Trino, pero no: es la realpolitik tapatía (o a lo mejor Jis y Trino no son sino unos moneros costumbristas en una tierra de locos, pero eso es solo una hipótesis).