Miércoles, 22 de Abril 2026

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Del Sector Reforma al Golfo de México

Por: Jaime Barrera

Del Sector Reformaal Golfo de México

Del Sector Reformaal Golfo de México

La conmemoración dolorosa de un aniversario más de las explosiones del 22 de abril de 1992 en el Sector Reforma de Guadalajara, que sigue siendo la peor tragedia colectiva sufrida por las y los tapatíos, coincide con el más reciente estropicio causado por Pemex, a cuyos directivos ayer el gobernador Pablo Lemus y sobrevivientes lesionados de la destrucción y muerte causada también por la petrolera, les exigieron recursos para los fideicomisos para pagar pensiones y atención médica.

A más de tres décadas de distancia hay cosas en común entre estos dos siniestros causados por la paraestatal.

El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, ocurrido en el pasado mes de febrero, lo quisieron ocultar al igual que lo ocurrido en el Barrio de Analco, que según cifras oficiales causó la muerte de 210 vecinos, daños totales y parciales en más de mil 500 fincas y 600 autos.

Así como dijeron el mes pasado que la fuga de crudo la provocó un barco extranjero; que eran brotes naturales de chapopote; y que las imágenes que dimensionaban el desastre ecológico eran manipuladas, así, hace 34 años, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) dio la ofensiva explicación de que las enormes cantidades de hidrocarburos que hicieron estallar kilómetros de tuberías, habían entrado al drenaje por un pequeño orificio que causó la corrosión de uno de sus ductos que se pegó a la infraestructura hídrica de la ciudad.

Lo cierto es que al igual que el megaderrame petrolero, las explosiones del 22 de Abril fueron producto de la ineficiencia y la corrupción de Pemex.

Como lo he comentado aquí, aquel episodio trágico fue causado por el primer y gigantesco caso de lo que ahora conocemos como el huachicoleo o robo de gasolina que se daba desde aquel entonces al interior de la paraestatal y que enriqueció a muchos funcionarios. Fue claro que los millones de litros de gasolina que habían llegado al drenaje de la ciudad provenían de la planta La Nogalera de Pemex. Que estaban ahí almacenados para venderlos en el mercado negro, pero algo pasó, que tuvieron que deshacerse de ella arrojándola por las coladeras de sus instalaciones. En su negligencia criminal, olvidaron que se construía un sifón por las obras de la Línea 2 del Tren Ligero, y que en el drenaje se estancó gasolina convirtiendo a las tuberías en una bomba que tronó al primer chispazo.

Los responsables de toda aquella estela de muerte y destrucción, nunca antes vista y que costó mucho del dinero de todos, siempre quedaron sin castigo, por lo que lo menos que puede hacer Pemex hoy, es atender esta exigencia de apoyos para quienes sufrieron lesiones irreversibles.

jbarrera4r@gmail.com

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