Pueblo Quieto fue el tema que seguramente eligió el gobernador Pablo Lemus y su equipo de manejo de crisis, en busca de salir del atolladero en el que se metió por su errática insistencia en promocionar el negocio del tarjetazo naranja destacando que con ella podrían comprar un café en Nueva York, cuando el reclamo es que se obliga su uso para recibir el subsidio al transporte.El escándalo creció aún más y en él, Lemus se empantanó luego de querer parar la tormenta de críticas, con el anuncio de “disparar” de “su bolsa suya de él” tres vuelos a la Gran Manzana para los que soliciten la “tarjeta única Al Estilo Jalisco”.El tema de este asentamiento irregular que luego de al menos cuatro décadas podría tener las horas contadas, fue oportuno y pertinente para sacar al mandatario estatal del torbellino de frivolidad en el que parece estar atrapado y que seguramente lo ha alejado de sus votantes, especialmente de los usuarios del transporte público que difícilmente pueden pagarse un viaje a Nueva York.El timing para intentar el cambio de conversación lo dio la reunión que Lemus sostuvo la semana pasada con el subsecretario de la Secretaría de Gobernación, César Yáñez, quien encabezó a una delegación del Gobierno federal para coordinar el inicio de los trabajos entre Estado y federación para liberar los derechos de vía del proyecto del Tren Interurbano México-Querétaro-Irapuato-León-Guadalajara.Por eso ayer, Lemus llamó a las familias que habitan en Pueblo Quieto a que se acerquen directamente a Palacio de Gobierno a las mesas de trabajo para que se informen de las acciones de apoyo que en coordinación con el Gobierno federal les darán para ir organizando su reubicación en una vivienda digna e inscribirse para acceder a becas y empleos.“Entendemos perfectamente que son asentamientos irregulares, pero no se trata de tratarlos con desprecio o simplemente como invasores, no. Tiene que ser bajo una lógica social”, explicó el gobernador, en un renovado tono.Advirtió además de la eventual infiltración del crimen organizado en Pueblo Quieto por la aparición de mantas de un alto costo en la manifestación del lunes pasado y la quema de automóviles que se operó desde ahí luego de los operativos que se han dado en esa zona por los robos, homicidios y el narcomenudeo que ahí se ha detectado: “Hay algo que me preocupa también y que debemos interpretar entre líneas: ¿Ustedes vieron las lonas, cómo estaban hechas? Eran lonas muy bien preparadas, impresas. El costo de esas lonas es de más de 35 mil pesos. ¿De dónde salió para pagar esto?”, cuestionó.Ojalá que el muy serio tema de Pueblo Quieto sea un buen golpe de realidad que reubique a Lemus y sirva para que su Gobierno retome el rumbo que en su primer año mostró señales de sensibilidad ante algunos de los graves problemas sociales de las y los jaliscienses, y no sea sólo un asunto de control de daños.