El luto llevado en su vestido y el reconocimiento verbal a los militares, “... hombre y mujeres que siempre están dispuesto a dar la vida por los demás” por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum y la voz quebrada del secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, cuando hablo de los 25 integrantes de la Guardia Nacional que perdieron la vida en el operativo en Tapalpa, Jalisco, y que a la postre condujo a la captura de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue lo más emotivo del reporte a la nación que presentaron ayer durante la conferencia mañanera en Palacio Nacional. La presidenta Sheinbaum dijo, “El pueblo de México debe sentirse orgulloso de nuestras Fuerzas Armadas”. Por supuesto que los mexicanos nos sentimos orgullosos de nuestros militares, quienes se han visto obligados a “poner el pecho” para tratar de contener las irresponsabilidades de muchos decisiones políticas -durante muchos años- que han provocado que el tejido social se descomponga y corrompa, poniendo al país a merced de la delincuencia.Por cierto, a propósito de la muerte de “El Mencho”, ayer en las redes sociales hubo quienes -a manera de reclamo- opinaban que a “El Mencho” lo hubieran detenido en lugar de matarlo para que “soltara la sopa” de quienes en las esferas gubernamentales están coludidos con los grupos delincuenciales. Sin embargo, cuando nos damos cuenta por los videos que se han publicado y del saldo del enfrentamiento, no hay manera de “decidir” detenerlo o eliminarlo en medio de la brutal refriega; lo que sí se puede deducir del asunto anterior, es que muchas personas en puestos de poder que pudieran estar coludidos o tener “cola que les pisen”, ya pueden dormir tranquilos, ya que con la eliminación de “El Mencho” ya no hay riesgo de que “abra el pico” y puedan exhibirlos.Pero regresando a la vestimenta de oscuro de la presidenta por el luto a los militares caídos, que es muy apropiado por las circunstancias, pero además muy significativo por lo que representa políticamente el deceso del narcotraficante más buscado de México, que pudiera interpretarse como un paso histórico -el “último adiós”-, con el que se desprende de su antecesor -que se negó a cortar la cabeza principal del narcotráfico- y empieza a “marcar” su propio destino.Usted, ¿qué opina?