Este quelite prehispánico, rico en antioxidantes, proteínas y minerales, no solo es una joya culinaria de la gastronomía mexicana: su combinación con la tortilla genera una proteína completa capaz de combatir enfermedades crónicas.En la cocina de nuestro país el huauzontle (Chenopodium berlandieri subsp. nuttalliae o Chenopodium nuttalliae) suele asociarse a los platillos tradicionales de Cuaresma y a las recetas de las cocinas familiares. Sin embargo, detrás de sus ramilletes verdes y su uso en capas de huevo o rellenos de queso, se esconde una historia milenaria y un valor nutricional extraordinario que la ciencia moderna está revalorizando.Su nombre proviene del náhuatl huauhtzontli, derivado de quilitl (hierba comestible). En la época prehispánica, este cultivo ocupaba el cuarto lugar en importancia agrícola para las culturas mesoamericanas, ubicándose únicamente por detrás del maíz, el frijol y el chile. Para el Imperio Azteca, el huauzontle no era una simple verdura: constituía una planta sagrada presente en rituales religiosos y sus semillas formaban parte del tributo que entregaban los pueblos sometidos.Aunque botánicamente pertenece a las dicotiledóneas, la investigación científica clasifica al huauzontle como un pseudocereal, debido a que la estructura de su grano, su contenido de almidón y su palatabilidad son comparables a los del maíz, el arroz y el trigo.De acuerdo con textos publicados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y publicaciones de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, este quelite aporta una densidad nutrimental impresionante:Gracias a esta combinación de nutrientes, su consumo regular fortalece el sistema inmunitario y ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes, padecimientos cardiovasculares y diversos tipos de infecciones.Pese a ser un cultivo tradicional, la producción comercial de huauzontle se mantiene viva en el campo mexicano. El estado de Puebla lidera la producción nacional, ya que aporta el 94% de la producción total en el país.A nivel municipal, la producción poblana se concentra en los municipios de Atlixco, Huaquechula, Santa Isabel Cholula, Tecali de Herrera, Chiautzingo y San Jerónimo Tecuanipan.En el ámbito gastronómico, el huauzontle destaca por su versatilidad. Se disfruta tradicionalmente capeado y relleno de quesillo o panela, en tortitas con caldillo de jitomate, en sopas, guisos o como relleno para chiles. Para opciones de consumo más ligeras, los especialistas sugieren hornear las tortitas o prepararlas con poca materia grasa, conservando sus propiedades funcionales.A pesar de sus bondades, científicos y promotores locales coinciden en que aún falta mayor difusión e investigación agronómica para aprovechar todo su potencial. Iniciativas como las ferias gastronómicas en Jojutla, Morelos, buscan rescatar la identidad regional asociada a este vegetal.Reincorporar el huauzontle en la dieta cotidiana de los mexicanos no solo representa un tributo a la herencia prehispánica, sino también una estrategia accesible y soberana para mejorar la salud pública a través del poder de los alimentos nativos.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF