En las cocinas de Chiapas, hay sabores que no necesitan carta ni mantel para mantenerse vivos pues se transmiten en familia, acompañan celebraciones y forman parte de la vida cotidiana sin hacer ruido. Uno de ellos es el atole de granillo, una bebida que, aunque rara vez aparece en restaurantes, sigue ocupando un lugar esencial en los hogares.También conocido como atol agrio, este refresco tradicional se consume en distintas regiones del Estado, donde cada comunidad le imprime un toque particular en sabor y consistencia. Su base es sencilla pero profundamente arraigada en la cultura local: maíz —ya sea blanco o amarillo— combinado con canela, calhidra, azúcar y agua.Lo que distingue a esta preparación es su textura, marcada por pequeños fragmentos de grano de maíz que le dan su nombre y carácter. Esta bebida, presente en reuniones familiares y celebraciones como cumpleaños, forma parte de una tradición que también se extiende a otras zonas del sur de México.Así, el atole de granillo se mantiene como una bebida viva: humilde, cotidiana y profundamente ligada a la identidad chiapaneca.* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp * * * NA