Las canciones siguen ahí. También las coreografías, los primeros amores adolescentes y la imagen de un grupo que convirtió a niños y jóvenes en estrellas del pop mexicano. Pero detrás de la memoria musical de Timbiriche hay otra historia: la de crecer frente a las cámaras, construir una identidad bajo los reflectores y desenvolverse en una industria donde la fama también implica relaciones de poder.Esa es la perspectiva de “Timbiriche”, la nueva serie inspirada en hechos reales que llegó a ViX esta semana, después de la transmisión de su primer episodio por Las Estrellas. A lo largo de ocho capítulos, la producción reconstruye los primeros años de la agrupación, desde su etapa infantil hasta su consolidación como fenómeno musical, sin limitarse a la nostalgia.La ficción también recupera las relaciones familiares, las amistades, las rivalidades y las tensiones que acompañaron el crecimiento de sus integrantes. Entre las historias que atraviesan la producción está la de Sasha Sokol, quien denunció públicamente los abusos sufridos durante su adolescencia por parte del productor Luis de Llano Macedo, un caso que llegó a los tribunales y tuvo una resolución favorable para la cantante en la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2025.Los creadores sostienen que la serie parte de una investigación de más de un año, aunque optaron por contar los acontecimientos mediante personajes y situaciones ficcionados. La propuesta, sin embargo, no está exenta de controversia: Sokol y otros exintegrantes de Timbiriche se deslindaron del proyecto y señalaron que no fueron consultados ni participaron en la construcción de las historias.El estreno plantea así una pregunta que va más allá de la pantalla: ¿Cómo reconstruir la vida de figuras reconocibles sin perder de vista que detrás de los ídolos hay experiencias personales que no siempre coinciden con la versión que llega al público? En entrevista con EL INFORMADOR, Jesusa Ochoa contó que llegó a Timbiriche gracias a Alberto Guerra, con quien trabajaba en otra serie. Él le habló del proyecto y la invitó a audicionar. “Estábamos trabajando juntos en una serie cuando me contó del proyecto y me dijo: ‘Quiero que audiciones’”.Después de varias pruebas y reuniones con la directora de casting, a quien conocía de un trabajo anterior, Ochoa obtuvo el papel de Alix Bauer, integrante de la primera generación de Timbiriche, quien permaneció en el grupo de 1982 a 1988.Para construir el personaje, la actriz se identificó con el esfuerzo de Bauer por equilibrar su carrera artística con la escuela y la vida familiar.“Lo interesante de Alix es cómo logró combinar la vida de una estrella de rock con una vida normal. Era la única que seguía yendo a la escuela, y para ella eran muy importantes su familia y tener una vida fuera de los escenarios”.Ochoa y el resto del elenco no tuvieron contacto directo con los integrantes originales. Para preparar sus interpretaciones, revisaron entrevistas, conciertos y otros materiales sobre la historia y la dinámica del grupo.“No tuvimos contacto directo con ellos, pero sí investigamos mucho a través de entrevistas y conciertos. También estudiamos la relación entre los integrantes, lo que nos ayudó a construir los personajes”.La serie busca mostrar la faceta personal de los músicos, más allá de la imagen que proyectaban en los escenarios. Para Ochoa, acercarse a esa dimensión permitirá al público conocerlos desde otra perspectiva. “Creo que será muy interesante que el público pueda conectar con ese lado de sus vidas”.La actriz se dijo entusiasmada por formar parte de una producción dedicada a una agrupación que ha marcado a distintas generaciones.“Estoy muy emocionada y agradecida de poder contar una parte de la historia de un grupo tan icónico, que ha pasado de generación en generación en México”.Aunque creció cerca del medio artístico por su padre, el actor Jesús Ochoa, inicialmente quería dedicarse a la dirección. Sin embargo, a los 15 años descubrió su vocación por la actuación al subir por primera vez a un escenario.“Yo quería dirigir, pero a los 15 años me subí al escenario por primera vez y dije: ‘No me bajo’”.Compartir la profesión con su padre también ha fortalecido su relación y les ha permitido intercambiar experiencias sobre el oficio.“Las comidas se vuelven clases de actuación. Es algo que nos ha unido mucho y que siempre voy a agradecer”.Después de “Timbiriche”, Ochoa continuará con “Cruzando destinos”, producción de Televisa a cargo de Rocío Campo, cuyas grabaciones concluyeron recientemente. La serie llegará a ViX en diciembre y posteriormente se transmitirá por televisión en enero. La historia de Thalía también tiene un espacio en la producción. La actriz uruguaya Cecilia Carbonell interpreta a Yolanda Miranda, madre de la cantante, y encontró en su investigación a una mujer de carácter firme que desempeñó un papel central en el desarrollo artístico de su hija.Antes de interpretar a Yolanda Miranda, Cecilia Carbonell conocía a Thalía por sus telenovelas. Durante su infancia en Uruguay siguió producciones como “María Mercedes”, “Marimar” y “María la del Barrio”, pero desconocía buena parte de la historia familiar que acompañó los primeros años de la cantante.En entrevista con EL INFORMADOR, Carbonell habló sobre el proceso para dar vida a Miranda, una madre decidida a impulsar el talento de su hija y sacar adelante a su familia. “Descubrí que Yolanda y Thalía provenían de una familia formada prácticamente por mujeres. Estaban Laura Zapata, sus otras hermanas y la abuela”, cuenta la actriz.Tras la muerte del padre de Thalía, Miranda ocupó un lugar central en ese entorno familiar. Carbonell encontró en ella a una mujer de carácter firme, capaz de reconocer el potencial artístico de su hija y buscar oportunidades para desarrollarlo.“Era una mujer con mucha fuerza y carácter, que quería sacar adelante a su familia y veía en su hija un gran potencial artístico. Sabía con quién hablar, cuándo hacerlo y qué puertas tocar”, explica.Uno de los retos para Carbonell fue representar a Miranda dentro de la industria televisiva mexicana de los años ochenta, que la actriz describe como un entorno dominado por hombres. Para transmitir la personalidad de su personaje, trabajó en su postura, sus gestos, su voz y la seguridad con la que se desenvolvía.“Me gustan los personajes con una energía fuerte. Interpretar a Yolanda fue un reto muy atractivo porque debía encontrar esa misma intensidad”, señala.La actriz buscó que esa determinación se manifestara incluso en los gestos más cotidianos, como la manera de acompañar a su hija en los espacios profesionales. “No era una mujer que se quedara sentada mientras vestían a su hija. Era de las que decían: ‘Yo voy detrás de mi hija’. Siempre se hacía presente; eso la caracterizaba”, recuerda.Para interpretar a Yolanda Miranda, Cecilia Carbonell revisó entrevistas y grabaciones, además de material biográfico sobre Thalía y su familia. Una entrevista realizada cuando la cantante ya era famosa le permitió identificar la seguridad con la que su madre defendía su talento.“Vi a una mujer que no dudaba de lo que su hija era capaz de hacer. Casi rozaba la altanería, como si dijera: ‘Esta es mi hija, es la mejor’”, recuerda.Carbonell estudió su carácter sin buscar una imitación exacta. “Mi misión no era imitarla, sino comprenderla”, afirma. También destaca la energía de Laura Zapata, a quien describe como “una mujer que se lleva el mundo por delante”. La llegada de la serie “Timbiriche” a la pantalla coincide con una revisión de los costos de aquella fama temprana. La banda formó parte de la cultura popular de los años 80, pero su historia también estuvo atravesada por las dinámicas de una industria en la que los menores dependían de las decisiones de los adultos que dirigían sus carreras.La denuncia de Sokol puso esa relación de poder en el centro de la conversación pública. En junio de 2025, la Suprema Corte rechazó el amparo solicitado por De Llano y confirmó la condena por daño moral, violencia sexual y afectación a la vida privada de la cantante. En septiembre de 2026, de acuerdo con la información difundida sobre el caso, se ordenó su arresto temporal por incumplimientos relacionados con la sentencia.La serie recupera ese contexto desde la ficción, pero la decisión de contar la historia sin la participación de varios de sus protagonistas originales añade otra discusión: la diferencia entre recrear una época y representar las experiencias de personas reales.Mientras Ochoa y Carbonell construyeron sus personajes a partir de entrevistas, imágenes y testimonios disponibles, los exintegrantes que se deslindaron de la producción cuestionaron que se narren historias sobre personas reconocibles sin haberlas escuchado ni involucrado.El productor ejecutivo Pablo Cruz ha señalado que el proyecto busca, además de recuperar la música de la agrupación, abrir una conversación sobre el abuso contra menores y la posibilidad de que quienes lo sufren busquen ayuda.Al final, “Timbiriche” propone volver a una época que permanece en la memoria colectiva, pero desde una mirada que intenta ir más allá de los éxitos y las coreografías. La serie reconstruye el nacimiento de un fenómeno pop y, al hacerlo, enfrenta una cuestión inevitable: qué ocurre cuando las historias que una generación recuerda con nostalgia se revisan desde las preguntas y las sensibilidades del presente. CT