“Juan Pablo” lleva años sentado. Primero dentro de un automóvil, detenido entre el tráfico de la Ciudad de México; después frente a un escritorio, cumpliendo las horas de una jornada laboral que al día siguiente volverá a comenzar. Tiene familia, trabajo y una vida construida, pero en algún momento descubre que dentro de esa rutina dejó de hacer aquello que alguna vez disfrutaba. La ruptura llega desde un lugar improbable: una clase de reguetón.Ese es el punto de partida de “El Club del Pie Izquierdo”, comedia mexicana protagonizada por Adrián Uribe, María León y Mónica Huarte que llega a las salas de cine del país hoy, 10 de septiembre, bajo la dirección de Celso R. García. Adrián Uribe interpreta a “Juan Pablo”, un oficinista de más de cuarenta años que descubre una academia de baile y termina frente a “Paulina”, una exigente instructora encarnada por María León.Lo que comienza como una actividad ajena a su vida cotidiana acaba por confrontarlo con sus inseguridades, su edad y la idea de que algunas oportunidades pertenecen únicamente a determinadas etapas de la vida. La comedia encuentra así su conflicto en una pregunta que rebasa al baile: qué ocurre cuando alguien descubre que lleva demasiado tiempo repitiendo los mismos días.“Cuando sientes que le hace falta algo a tu vida, yo creo que ahí es cuando te tienes que replantear: ‘¿Qué voy a hacer? ¿Seguir en el mismo camino, haciendo lo mismo todos los días?’”, reflexiona Adrián Uribe en entrevista con EL INFORMADOR. “Tienes que moverte de lugar, hacer algo diferente, probar, tomar una clase, hasta tomar un camino diferente o cambiar tu rutina del día a día, para tratar de obtener resultados diferentes”. El reguetón coloca a “Juan Pablo” en un territorio donde todas sus certezas desaparecen. Llega a un salón habitado por personas que parecen comprender un lenguaje corporal que para él resulta extraño. Uribe encontró una ventaja para construir al personaje: él mismo mantiene cierta distancia con el género musical, y así la incomodidad podía trasladarse directamente a la pantalla.“Para mí el reguetón sí es de los ritmos más ajenos. Alguna vez lo bailé cuando estuve en un reality de baile, me tocó danzar uno de esos ritmos, pero creo que esa desconexión que tengo yo con ese ritmo, sentirlo tan lejano, le ayudó muchísimo a ‘Juan Pablo’”, dice.“Él justamente era como un pez fuera del agua cuando llega a ese salón y ve a todos bailando, y luego lo ponen a bailar. Además, este personaje es tan cuadrado que nunca se hubiera imaginado estar ‘perreando’ ahí y, corte a, de repente la esposa lo ve lavar los trastes y moviendo el ‘bote’ (risas). Yo creo que muchos señores de mi edad se van a identificar”, indica Uribe. Frente a esa torpeza aparece “Paulina”. Para María León, el personaje significó regresar a una experiencia que conoce fuera de la pantalla. Antes de desarrollar buena parte de su carrera como cantante, actriz y bailarina, estudió la Licenciatura en Danza en la Universidad de Guadalajara y también trabajó como docente.“Todo lo que he aprendido durante mucho tiempo estuvo al servicio del personaje de ‘Paulina’. Aunque en realidad ella no se atreve a bailar hasta cierto punto de la película, sí disfruta dar clases. Yo en algún momento también disfruté mucho dar clases”, comparte a esta casa editorial. La relación entre “Juan Pablo” y “Paulina” tampoco comienza desde la comprensión. León reconoce que su personaje inicialmente preferiría deshacerse de aquel alumno incómodo antes que convertirse en la responsable de ayudarlo.“Yo creo que al principio ‘Paulina’ lo que quería era que él se fuera. La verdad, en un principio no creo que cobijara ninguna de sus inseguridades, porque ella sentía que él estaba ahí por una razón equivocada, no por la pasión por el baile”.Sin embargo, es la insistencia de “Juan Pablo” la que modifica esa percepción. “La disciplina, la cercanía y la constancia de ‘Juan Pablo’ la hicieron ablandarse. Hay una frase muy linda que le dice: ‘Deja de pensar y siente’. Y a veces creo que todos deberíamos hacer eso: dejar de pensar mucho las cosas y sentir, y tomar las decisiones con base en lo que sentimos y no en lo que pensamos”. Yuriria del Valle interpreta a “Bárbara”, esposa de “Juan Pablo”, un personaje que también enfrenta las consecuencias del cambio que inicia su pareja. Para la actriz, la película habla de la posibilidad de cuestionar una vida que parece funcionar simplemente porque se ha repetido durante años.“Es una película que va sobre reinventarse. La frase que resume toda la película es ‘deja que la vida te lleve al baile’. No solo porque la película va de bailar, sino porque la tesis de la película es atrévete a salirte de tu zona de confort, de hacer lo que estás acostumbrado a hacer toda la vida, pero que a lo mejor no forzosamente es lo que te hace feliz”.Bárbara también vive dentro de una estructura cotidiana que cambia cuando su esposo decide cuestionarla.“Es una mujer que está metida en un matrimonio convencional, en una vida convencional, donde todo es exactamente lo mismo, la misma cena todos los miércoles, la misma ropa, la misma relación, y de pronto el marido tiene inquietudes… Entonces, ella se enfrenta a eso”, comparte Yuriria.La actriz destaca que los personajes no pueden reducirse a una sola versión de sí mismos.“No todo es blanco y negro, los personajes tienen muchísimos matices, muchísimos grises, muchísimos colores y que el que hayamos sido de alguna manera ayer no nos define cómo vamos a ser hoy o cómo vamos a ser mañana”.Para Yuriria del Valle, una de las ideas que puede permanecer después de ver la película es que no existe una edad determinada para intentar algo diferente.“Nunca es tarde para darte la oportunidad de experimentar nuevas cosas; y a lo mejor haces algo y pues no era lo que realmente querías, pero pruebas, o haces algo diferente y descubres que sí, que eso era lo que querías y resulta que te cambia la vida”.La actriz cerrará 2026 con nuevos proyectos, entre ellos la serie “Señoras Mal”, producida por Sony, una tercera parte de una película cuyo título todavía no puede revelar y una obra de teatro que prepara junto a Pablo Perroni para el Teatro Milán. Además, trabaja en dos proyectos propios: un guion que se encuentra en su etapa final y una obra teatral que escribe junto a otra actriz. “El Club del Pie Izquierdo” reúne también las actuaciones de Mauricio Isaac, Miguel Burra y Panuco. María León participa musicalmente con el tema principal, mientras que una versión en salsa de “Vive”, de Napoleón, forma parte de la historia. Para Mónica Huarte, uno de los retos estaba en mantener el humor dentro de una historia construida sobre una insatisfacción reconocible. Su personaje, “Moni”, es la propietaria del estudio de baile al que llega “Juan Pablo”, y forma parte del grupo que acompaña su incursión en un territorio completamente desconocido.“Creo que es una línea difícil, porque esta película tiene como un realismo. Creo que nos lo pedía el director: una cosa muy auténtica y honesta, pero no hay que olvidar que es comedia”, explica. “Esa jiribilla es difícil de lograr, porque o te vas para un lado y ya te conviertes en un personaje que no es tan divertido, o te botas de la película. Entonces es una línea muy delgada. Creo que sí es difícil de lograr, pero creo que salimos adelante”.La conversación sobre la rutina de los personajes terminó llevando a los tres actores hacia sus propias profesiones. Después de años trabajando frente a cámaras, escenarios y públicos distintos, la pregunta era cuánto queda de la emoción que los condujo inicialmente hacia la actuación.Huarte reconoce haber visto de cerca lo contrario. “Me ha tocado ver alrededor muchos actores desencantados de su profesión y es una de las cosas más tristes de presenciar, porque yo sigo enamorada, me sigo emocionando y entusiasmando con cada proyecto. De repente ver a alguien que ya no siente lo mismo es muy triste”.Para ella, una posible respuesta se encuentra en dejar de pensar la profesión únicamente como una sucesión de metas.“Yo creo que la clave para no caer en eso es apreciar el camino, porque luego hay tanta obsesión con llegar a algún lugar que yo digo: ‘Es que, ¿a dónde llegamos?’ No llegas a ningún lugar. Sí logras cosas, pero es el camino y el paso chiquito y el otro más grande y el otro más. Creo que es el camino lo que tienes que valorar para que esta carrera sea apasionante, y no importa los años que lleves”.Por su parte, Adrián Uribe suma más de tres décadas de trayectoria y asegura que todavía reconoce la misma reacción física antes de enfrentarse a un público.“También llevo varios años en esta carrera y hasta la fecha no ha llegado un día en donde yo diga: ‘Ya no quiero hacer esto’ o ‘Ya me aburrí’. Obviamente he estado en proyectos en los que digo: ‘Me tengo que mover porque siento que ya dio lo que tenía que dar este proyecto’, pero nunca, en más de 30 años que tengo en esto, me ha pasado por la cabeza decir: ‘No, ya no’”.Esa experiencia conecta directamente con la premisa de la película: reconocer el desgaste y hacer algo para modificarlo.“Ojalá que toda la gente, y no nada más en esta carrera, en cualquier carrera, si ya siente que está aburrida, haga algo para salir de eso. O cambias tu actitud o haces algo nuevo, pero haz algo, no te quedes ahí. La vida es tan corta que pensamos que vamos a ser eternos, y te das cuenta de que nadie tenemos la vida comprada. Esta vida, como dicen, es para comer aquí, no para llevar. Así que vive”, finaliza. CT