“Celestino”, del director belga Hans Bryssinck, radicado en México, tendrá su estreno mundial en la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, donde compite por el Premio Mezcal. La película, que mezcla suspenso, surrealismo y elementos psicológicos, apuesta por una narrativa abierta que privilegia las preguntas sobre las respuestas.En entrevista con EL INFORMADOR, Bryssinck y la actriz Martha Claudia Moreno coincidieron en que la película ofrece más preguntas que respuestas. Esa decisión atraviesa tanto la construcción del relato como el trabajo actoral, en una experiencia que, más que resolverse, se expande en múltiples direcciones.La historia sigue a Iván, un periodista que, tras encontrar la cartera del escritor Celestino Pérez, se adentra en un inquietante entorno donde la identidad, lo espiritual y lo desconocido se entrelazan en un relato ambiguo.Para Moreno, esta complejidad fue parte del ADN del proyecto desde sus primeras etapas. “Llevamos construyendo este proyecto desde el 2018. Hicimos un análisis de texto muy intensivo que nos llevó muchas sesiones como para entender la profundidad, entender el género, construir los personajes”, explicó. La actriz subrayó que el reto estaba en interpretar una estructura donde conviven distintas capas de ficción. “Son como diferentes ficciones sucediendo al mismo tiempo y era importante construir la ficción que estaban viviendo las hermanas, que es muy distinta a la que está viviendo Celestino”.Bryssinck explica que la ambigüedad dirigió el guion desde el inicio, desafiando la narrativa tradicional. La intención, dice, fue dejar más preguntas que respuestas y sostener esa incertidumbre hasta el final. Para ello, evitó la lógica de causa y efecto, construyendo una historia donde cada interrogante da paso a otra.Bryssinck remonta el origen de “Celestino” a finales de los años noventa, cuando vivía en Colombia. “La primera semilla de esta película es del 1998”, recordó. Aunque inicialmente pensó en escribir una novela, el proyecto fue mutando hasta convertirse en un guion que comenzó a desarrollar alrededor de 2014. “Tan solo la escritura del guion tardé unos cinco o seis años”, comentó, en un proceso marcado por el aprendizaje y el desaprendizaje: “Yo no vengo del cine, vengo del teatro y de las artes visuales, entonces tenía que entender cómo se construye un personaje, pero también decidir cómo quería romper con eso”.En pantalla, ese cruce de influencias se traduce en una obra que transita por distintos registros: arranca con tintes de historia detectivesca, se adentra en el misterio, roza el terror psicológico y se impregna de un aire surrealista que dialoga tanto con la tradición belga como con el realismo mágico latinoamericano. “El desafío era no encerrarse en una sola cosa, sino dejar que la película se transformara”, apuntó el director. Para el elenco, ese enfoque también implicó una forma particular de trabajo. Moreno describe el rodaje como una experiencia íntima y profundamente colaborativa. “Fue un trabajo muy gozoso”, dijo, al recordar la convivencia con sus compañeros en condiciones de producción independientes. “El modo de producción nos obligó a convivir de una manera muy íntima, muy fraterna y muy cariñosa… fue un proceso muy bello”.Esa cercanía se reflejó en la construcción de los personajes, que no partían de certezas absolutas. “Cada personaje tenía su propio misterio y secretos… no es que yo tuviera todas las respuestas, más bien estábamos continuamente tejiendo y entendiendo las ambigüedades”, dijo Bryssinck.“Celestino” también se inserta en una conversación más amplia sobre el cine mexicano contemporáneo. Frente a los estigmas que suelen reducir la producción nacional a ciertos géneros, la película se posiciona como una alternativa que privilegia la inquietud sobre la resolución. “El cine da para muchas cosas… desde el entretenimiento hasta confrontarte y generarte preguntas”, enfatiza la actriz. En su caso, reconoce una afinidad particular por este tipo de propuestas: “Tener una película que tienes que volver a ver para intentar entenderla, y que al final creo que nunca vas a encontrar la respuesta que estás buscando, me parece una detonadora de inquietudes”.Bryssinck lleva la reflexión hacia la idea de identidad. Inspirado en el libro “El intruso”, el director retoma una frase que marcó el proceso creativo. “Dentro de lo más familiar, lo extraño o lo ajeno se revela”. A partir de ahí, construye una película que cuestiona las fronteras entre lo propio y lo extranjero, tanto en términos culturales como narrativos.“¿Quién decide qué es mexicano y qué no es mexicano?”, plantea el cineasta, al tiempo que reivindica la presencia de lo extraño dentro de lo cotidiano. Para él, esa tensión es parte esencial de la experiencia. “Lo ajeno y lo extraño está incluso dentro de la misma cultura mexicana… son esas extrañezas que nos hacen sorprendernos”.La cinta cuenta con producción integrada en su mayoría por talento mexicano y encabezada por el productor Gert Verboven. Tiene las actuaciones de Jonathan Capdevielle, Evangelina Martínez, Sandra Celedón y Kerygma Flores.“Celestino” cuenta con un equipo de producción conformado en un 80% por profesionales mexicanos y liderado por el productor belga Gert Verboven de Mountain View; con la actuación protagonista de Jonathan Capdevielle, la primera actriz Evangelina Martínez, Martha Claudia Moreno, Sandra Celedón y Kerygma Flores, logrando un ensamble actoral destacado. Ellas dan vida a la familia de Celestino Pérez, una familia conformada por mujeres que han formado un hogar profundamente tradicional. CT