El transporte público en la Ciudad de México suma una nueva experiencia cultura, por medio del programa “Lectura en las Alturas”, el gobierno capitalino ha convertido el Cablebús en una biblioteca móvil que permite a los usuarios leer durante sus trayectos diarios.La iniciativa busca fomentar el hábito de la lectura entre miles de personas que utilizan este sistema de transporte, bajo una dinámica sencilla: tomar un libro, disfrutarlo durante el recorrido y devolverlo al finalizar el viaje.Con el lema “Tómalo, léelo y devuélvelo”, el proyecto apuesta por transformar el tiempo de traslado en una oportunidad para acercarse a la cultura de forma gratuita y accesible.El programa opera todos los días en un horario de 08:00 a 21:00 horas, periodo durante el cual los usuarios pueden acceder a los módulos de préstamo ubicados en distintas estaciones del sistema. Durante estas horas, los pasajeros pueden tomar ejemplares disponibles —principalmente antologías literarias— y utilizarlos de manera temporal mientras viajan en las cabinas del Cablebús.La dinámica está diseñada para ser ágil y sin trámites ya que no se requiere registro previo ni identificación, lo que facilita el acceso inmediato a la lectura.Actualmente, “Lectura en las Alturas” opera principalmente en la Línea 2 del Cablebús, que conecta puntos clave de la ciudad como:Esta línea es una de las más transitadas del sistema, lo que permite que el programa alcance a un gran número de usuarios diariamente. Las autoridades han señalado que existe la posibilidad de expandir esta iniciativa a otras rutas del Cablebús e incluso a distintos medios de transporte público en el futuro.El proyecto forma parte de una estrategia más amplia del gobierno capitalino para integrar actividades culturales en espacios cotidianos. En este caso, el Cablebús no solo reduce tiempos de traslado en zonas altas de la ciudad, sino que también se convierte en un punto de encuentro con la lectura.Con esta propuesta, se busca impulsar el acceso gratuito a libros, fortalecer el hábito lector y aprovechar el tiempo de traslado como una experiencia enriquecedora.En una ciudad donde millones de personas pasan varias horas al día en transporte, iniciativas como esta plantean una idea sencilla pero potente ya que cada viaje puede convertirse en una oportunidad para leer, imaginar y aprender.TG